29 de mayo 2024 - 13:36

Monk: "Imagino la música como la escena de una película"

El notable saxofonista y compositor presenta su octavo álbum, "Cosmofónico", con composiciones propias entre el jazz y el tango, el miércoles 12 de junio en BeBop.

Monk: Spotify es un desafío y un retroceso en algunos casos. No hay créditos, no hay concepto gráfico, no se sabe quién tocó en los discos y las regalías son desventajosas. Regalamos lo que antes vendíamos. Para generar un ingreso desde plataformas necesitamos una cantidad enorme de reproducciones.  

Monk: "Spotify es un desafío y un retroceso en algunos casos. No hay créditos, no hay concepto gráfico, no se sabe quién tocó en los discos y las regalías son desventajosas. Regalamos lo que antes vendíamos. Para generar un ingreso desde plataformas necesitamos una cantidad enorme de reproducciones".  

“Estamos en un momento de la industria musical donde todo tiene que ser innovación, temático, tener hilo y mucha colaboración con otros artistas. Tal vez hacer un disco con siete temas buenos y punto pueda volver a funcionar”, dice Berardo Monk, saxofonista y compositor nominado a los Latin Grammy los Premios Gardel, sesionista de la gira de Fito Páez por los 30 años de "El amor después del amor", músico de bandas sonoras de los films "Teatro" de Francis Ford Coppola y "Relatos Salvajes" de Damián Szifrón.

Monk presenta su octavo álbum, "Cosmofónico", ,con composiciones propias entre el jazz y el tango, el miércoles 12 de junio en BeBop. Conversamos con él.

Periodista: ¿Por qué dejaste de lado cosas que hoy incluís en este disco?

Bernardo Monk: No es que las dejé de lado, simplemente es una evolución, un disco conduce al otro. Desde aquellos primeros álbumes donde la idea era encuadrar estrictamente en el tango, de a poco fui pagando derecho de piso en el género y pude dar lugar a mi otro bagaje. Me di cuenta que me interesaba hacer una síntesis musical completa. Siempre me ocupé de escribir y tocar lo que sonara en mi cabeza y al principio estaba muy avocado al estudio de un género y entonces sonaba eso. Poco a poco fui liberando la creatividad y afloró todo lo anterior, lo jazzístico, que es una suerte de peso específico que después de siete discos es bastante natural que toque y escriba lo que en esencia dejó el camino musical.

P.: ¿Qué suena hoy en tu cabeza?

B.M.: Son siempre historias, en la calle observo, escucho a ver qué puedo rescatar, ya sea una frase, una cara, una situación. Resuena la naturaleza, me dedico a observar aves en libertad, que a la vez me inquieta porque la ecología y el medioambiente me preocupan, me entristece o me alegra cuando hay una buena noticia. Me conmueve el deporte y lo que moviliza, el fútbol especialmente, mi familia me conmueve e inspira, muchos de mis temas tienen ahí su origen.

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P.: ¿Cómo está presente en tus canciones lo cinematográfico?

B.M.: Visualizo una imagen que podría ser una escena y muchas veces la música la imagino como una escena de una película, que por ahora no existe ningún film completo con mi música. A veces surgen cosas que objetivamente quiero describir, ya sea la suite de los deportes, que generan pasión, donde describo momentos, imágenes, situaciones del deporte en sí a través de elementos musicales. No escribo música desde lo musical sino desde lo que me despierta lo musical. Me pongo a tocar melodía o acorde y automáticamente me remite a una imagen a partir de la cual trabajo.

P.: ¿Cómo ves el jazz hoy? Muchos van a la fusión, a la amalgama de estilos, ¿por qué?

B.M.: Lo veo con muchas vertientes. Mi parte jazzera no está tan ligada a estilos abiertos o free, me gustan algunas cosas pero no es donde yo más encajo. La amalgama tiene que ver con la cantidad de música enorme que existe. Tocar hoy un estándar o grabar un blues tiene cada vez más dificultad en cuanto a su razón de ser. A partir de ahí se genera la búsqueda de algo más propio y se recurre a las fusiones con la música de nuestros orígenes. Los buenos casos de fusiones conocen ambos mundos, sino quedan a mitad de camino. Cuando estudiás jazz en profundidad advertís que todo ya se hizo, de un modo muy difícil de equiparar. Además uno vive en un lugar donde no se respira jazz constantemente, ahí llegan las fusiones, el jazz argentino, que es una música que toma la filosofía desde el modo de escribir, armonizar y abordar un tema improvisable. Puede no tener ni una sola corchea swing en todo el repertorio. La fusión llega por la búsqueda de reinventar algo que tiene mucho tiempo y mucho ya inventado.

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P.: ¿Cómo ves hoy el arte y cultura ?

B.M.: Veo cosas buenas y conflictos. La cultura siempre está en conflicto, si vas a las primeras expresiones ya era difícil ubicar el arte para Platón, es un problema que no es de ahora. Pero hoy y cada vez más, quienes están a cargo de difundir y generar espacios, muchas veces abrazan una fórmula de ir a lo seguro como ser tributos, música que ya se conoce y, si bien puede ser trabajo para el músico, quienes consideramos la música original y la renovación, ahí hay un problema. Hay una gran frase “tradición es mantener la llama y no adorar la ceniza” y hay mucho de adoración de ceniza. Pero también hay muchos que producen y escuchan cosas muy buenas.

P.: ¿Qué podés decir de los nuevos modos de difusión como Spotify?

B.M.: Tenemos que entender que es lo que hay y debemos intentar que funcione. No a todos nos funcionan por igual, hay muchas cosas que le sirven a un artista pop masivo pero no a mi, por ejemplo sacar simples. Spotify es un retroceso en algunos casos, no hay créditos, no hay concepto gráfico, no se sabe quién tocó en los discos, eso es un gran paso atrás. Las regalías son desventajosas, de alguna manera ahora regalamos lo que antes vendíamos, para generar un ingreso desde plataformas necesitamos una cantidad enorme de reproducciones, que cada uno tiene que ver como las genera. No deja de ser un desafío pero es difícil. En esto de la autogestión hay una pequeña mentira de que ahora uno puede mostrar su trabajo al mundo. Las plataformas son algo que sigue estando gobernado por grandes nombres. La industria independiente nunca fue fácil con o sin plataformas.

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