29 de junio 2001 - 00:00
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Lemmon en "Una Eva y dos Adanes" y con Walter Matthau.
Antes de su primer gran film, el citado «Una Eva y dos Adanes», Lemmon actúo bajo las órdenes de diferentes directores en películas como «Sobra un marido» («Three For The Show», H.C. Potter, 1955), «El idilio del año» («You Can't Run Away From It», Dick Powell, 1956), « Mi novia es un teniente» («Operation Mad Ball», Richard Quine, 1957) y «Cowboy» ( Delmer Daves, 1958).
Lemmon, que estaba casado con la actriz Felicia Farr, ganó dos veces el Oscar, pero paradójicamente (la habitual miopía de la Academia) por ninguna de sus grandes comedias. Se lo otorgaron en 1955 por su papel en el film patriótico « Mister Roberts», codirigida por John Ford y Mervin Leroy, y por la sátira «Sueños del pasado» («Save The Tiger», John G. Avildsen, 1972).
En la década del '60, seguramente la más intensa de toda su trayectoria, Lemmon actuó en películas que se eternizaban en cartel. Primero fue otro más de los memorables encuentros con Wilder, «Piso de soltero» («The Apartment», 1960), donde compartió cartel con Shirley McLaine, equipo que se volvería a reunir tres años más tarde para otra joya, «Irma la dulce». Sucesivamente vinieron «Días de vino y rosas» («Days Of Wine And Roses», Blake Edwards, 1962), y con el mismo director, «La carrera del siglo» («The Great Race», 1965).
En la línea picaresca, al gusto de esos tiempos, siguió «Cómo asesinar a su esposa» («How To Murder Your Wife», Richard Quine, 1966), y ese mismo año, por obra de Billy Wilder, se produce la «reunión cumbre» que perduraría a lo largo de los años: actúa por prime-ra vez con Walter Matthau en « Por dinero, casi todo» («The Fortune Cookie», 1966).
Esa colaboración ejemplar será explotada por numerosos directores y productores: Gene Sacks los vuelve a reunir en el fabuloso éxito de boletería «Extraña pareja» («The Odd Couple»). La química que se da entre ambos, la perfecta sintonía que logran al interpretar a un solterón displicente y desaliñado (Matthau), y a un recién divorciado pulcro y obsesivo del orden (Lemmon), cuando deciden compartir la vivienda, asentó más aún al dúo ante los públicos de todo el mundo.
Billy Wilder vuelve a reunirlos en la desopilante «Primera plana» («The Front Page», 1974), una mirada mordaz sobre la compulsión a las primicias en la prensa gráfica. El dúo Matthau-Lemmon volvería a reunirse siete años más tarde con el ya anciano Wilder en la menos afortunada «Compadres» («Buddy Buddy», 1981), y mucho más recientemente, en las dos partes de «Dos viejos gru-ñones» y la continuación de «Extraña pareja».
Sin embargo, Lemmon no fue únicamente un actor de comedias, y demostró también extraordinarias dotes para el drama. Luego de aparecer con Jane Fonda en la intriga política «El síndrome de China» («The China Syndrome», James Bridges, 1979), Costa Gavras lo llama en 1981 para interpretar al padre del periodista norteamericano desaparecido en Chile luego del golpe de Pinochet en el film «Missing». Su interpretación fue ejemplar.
Algunos realizadores, en cambio, lo forzaron a un exceso de sentimentalismo, como fue el caso de Bob Clark en «Tributo» ( Tribute», 1980) y Gary Goldberg en «Mi viejo» («Dad», 1989). Pese a lo esperado, tampoco fue feliz su actuación con Marcello Mastroianni en «Macaroni», de Ettore Scola (1985).
En los últimos años, Lemmon estaba algo alejado de la pantalla del cine, aunque sí participó en varios programas de televisión, incluyendo una adaptación de «Doce hombres en pugna». Las radios norteamericanas recordaron ayer durante todo el día la inquebrantable voluntad de Lemmon para continuar trabajando, pese al cáncer que lo aquejaba desde hacía unos años. «Voy a seguir hasta el último minuto, y aunque me atropelle un camión, un productor o un crítico», dijo. Pero su enfermedad terminó por derribarlo. Nadie es perfecto, ni siquiera él.


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