14 de febrero 2008 - 00:00
Murió ayer el guitarrista y cantante francés Henri Salvador
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De voz inconfundible, Henri Salvador, fallecido ayer a los 90 años, fue fundamentalmente un músico de jazz, pero también fue el principal difusor de los ritmos caribeños y brasileños en Francia.
Salvador, formado en la escuela de los grandes músicos negros de Estados Unidos, trajo a Francia los ritmos brasileños después de la Segunda Guerra Mundial, e introdujo el rock a la francesa con el escritor Boris Vian en los años 50.
Premiado con varios galardones de las «Victorias» de la música francesa y con la Legión de Honor, recibió en 2005 una condecoración brasileña de manos del cantante y ministro de Cultura Gilberto Gil por su contribución a la difusión de la música de Brasil, en particular el bossa nova, con «Dans mon île».
Salvador, que a los 12 años llegó con su familia a la Francia metropolitana y en 1941 consiguió huir de la ocupación alemana, se incorporó entonces a la orquesta de Ray Ventura, con la que recorrió Brasil y otros países de Sudamérica, en plena II Guerra Mundial. De vuelta a París al final del conflicto, montó su propia orquesta en 1946 y llenó salas parisienses, incluida la de Bobino. El año siguiente sacó su primer disco y éxito, «Maladie d'amour», una canción tradicional criolla.
En 1949, conoció a la que sería su esposa y agente, Jacqueline, y publicó «Le loup, la biche et le chevalier», que quedará como un clásico de su repertorio con el nombre de «Chanson douce», cuyo son ha arrullado a muchos niños.
Llenó las principales salas de music-hall de París, se convirtió en estrella de la televisión, antes de volver al jazz, en los años 90, con «Monsieur Henri», y en 2000 volvió con fuerza con el álbum «Chambre avec vue».
Henri Salvador vivía con la vista puesta en el mañana y decía que detestaba que festejaran su cumpleaños, pues era un año más hacia la muerte. «Para mí, cada día es una fiesta. Sólo me gusta el mañana. El pasado no me interesa», decía el artista.

