22 de abril 2003 - 00:00

Murió Nina Simone, una de las últimas grandes divas del jazz

Murió Nina Simone, una de las últimas grandes divas del jazz
Nina Simone, una de las mayores divas del jazz cuya voz grave cautivó a muchas genera-ciones, murió ayer a los 70 años en el sur de Francia. Bautizada «la alta sacerdotisa del soul», Nina nació el 21 de febrero de 1933, en Tryon, Carolina del Norte, la sexta entre los siete hijos de un matrimonio que vivía en la extrema pobreza. Su nombre verdadero era Eunice Waymon, y tomó el artístico por «Nina» («Pequeña») y Simone como homenaje a la actriz fran-cesa Simone Signoret, a la que siempre admiró.

Nina
fue, en verdad, una niña prodigio: a los cuatro años ya tocaba al piano obras de Mozart y Beethoven, y gracias a una beca pudo perfeccionar sus estudios musicales. Ingresó en la Julliard School of Music de New York y, para sostener a su familia, actuó como acompañante al piano en muchos bares nocturnos.

En uno de esos locales, en 1954, el dueño la animó a que cantara, y esa decisión le cambiaría la vida para siempre. Ya con su nombre artístico grabó sus primeros discos, a fines de los 50, en el sello Bethlehem. Canciones como «Plain Gold Ring», «Don't Smoke In Bed» y «Little Girl Blue» se convirtieron rápidamente en caballitos de batalla de su repertorio. El clásico «I Love You, Porgy», de la ópera «Porgy and Bess», se convirtió en un hit de sus presentaciones y ella en una estrella: ya la contrataban en el Town Hall, el Carnegie Hall y en el Newport Jazz Festival.

• Técnica

La técnica de Nina Simone combinaba el contrapunto bachiano con la modalidad de improvisación del jazz y las modulaciones del blues. Otra de las características de su estilo fueron el «timing» personal en el fraseo y su manera de emplear los silencios como un elemento musical; muchas veces su voz recorría en escasos segundos el amplio arco de los tonos más graves a los agudos más dulces.

Su primer disco en la RCA, «Nina Simone Sings The Blues», incluyó sus propios temas « I Want A Little Sugar In My Bowl», un hit inmediato, y «Do I Move You» (una notable versión de « My Man's Gone Now», también de «Porgy & Bess») y la canción de protesta «Backlash Blues». Más tarde, otro de sus éxitos, «My Baby Just Cares For Me», se convertiría en uno de los vendidos del siglo XX en la música de jazz en los EE.UU.

Desde el principio mismo de su carrera su repertorio incluyó clásicos del jazz, gospel y negro spirituals, al igual que música clásica, canciones folk de diverso origen, blues, pop, temas de «musicals» y arias de ópera, cantos africanos y composiciones propias. Adaptó, asimismo, algunos temas famosos como «Ne me quitte pas», de Jacques Brel, «Ain't Got No Life» de la ópera «Hair» y otros.

La carrera de Nina Simone frecuentemente sufrió complicaciones políticas por sus posiciones muchas veces extremas en relación a la causa negra (estuvo vinculada con el líder afroamericano Malcolm X).

Cuando compuso «
Four Women» en 1966, un amargo lamento por la muerte de cuatro mujeres negras, la canción se prohibió en Filadelfia y en las radios neoyorquinas porque se la consideró, curiosamente, «un insulto a la gente de color». Más tarde escribió «The King of Love is Dead» en homenaje a Martin Luther King, y otras canciones inspiradas en derechos civiles.

Disgustada con las grabadoras, el show business y el racismo, dejó los EE.UU. en 1974 y se radicó en Barbados. En los años siguientes vivió en Liberia, Suiza, París, Holanda y final-mente en el sur de Francia, donde el domingo la sorprendió la muerte. Pero tampoco allí su nombre estuvo libre de algunos escándalos: en 1995, la sentenciaron a 8 meses de prisión en suspenso por disparar al aire contra un grupo de adolescentes que hacían ruido junto a su casa de Aix-en-Provence, y ese mismo año se le impuso una multa de 5.000 dólares por haber abandonado el lugar de un accidente que tuvo con su auto.

En la década del 80 su carrera cobró una nueva intensidad con giras mundiales, participaciones en conciertos (en 1989 actuó en el musical de
Pete Townsend «The Iron Man»). En 1990 grabó con Maria Bethania, en 1991 con Miriam Makeba. Ese mismo año publicó su autobiografía, con el título de una de sus canciones, «I Put A Spell On You».

El cine se valió muchas veces de su música, y entre las películas que así lo hicieron figuran
«Nikita», « Belleza robada» de Bertolucci, «Los que me aman tomarán el tren» de Chéreau y, ultimamente, la nueva versión de «El affaire de Thomas Crown».

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