4 de marzo 2015 - 22:10
Nicola Costantino recuperó a su Eva Perón y la exhibe en la Colección Fortabat
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Nicola Costantino transfigurada en Evita Perón versión noche de gala en el Teatro Colón.
"El curador y la artista consideran este espacio es innecesario y que puede confundir la interpretación de la obra", escribieron en los paneles en su momento Costantino y Farina días después de la inauguración. La ruptura con Nación ya era total. Consultada sobre algún tipo de resentimiento por no haberse quedado con el León de Oro, reflexionó muy calma que "el tema de los jurados es una cosa muy poco previsible, pero la obra se veía muy bien". Sin embargo, agregó tajante: "Sucede que al ser un personaje que los políticos creen que se pueden adueñar hubo ciertas confusiones".
Para la rosarina, poder presentar esta obra en Buenos Aires es un alivio por el tiempo invertido en transfigurarse en Eva Perón. En Rapsodia inconclusa, reproduce vestuarios, lugares de época y materializa los sentimientos que cree la líder habrá experimentado.
En la primera videoinstalación, Eve. Los Sueños, la artista se transfigura en la Evita actriz con su vestido floreado, su pelo largo y suelto; también en la Evita política, con su traje corte sastre, trabajando en su escritorio; Eva de entre casa, con su bata de seda; y la Evita mujer, con su feminidad en el mayor esplendor luciendo el mítico vestido blanco de Christian Dior.
"La vestimenta fue desde mis primeros trabajos algo muy importante, una herramienta que siempre utilizo y además tiene una cuestión conceptual: construye el sentido de la obra. Y en Eva, su guardarropa era una cuestión de Estado", detalló. Por más que se trató de un traje de utilería y joyas alquiladas "sentí un lejano resplandor de lo que ella había sentido. Fue muy impresionante, muy importante para mi hacerlo y transmitirlo de esa forma".
En Eva. El Espejo la artista la presenta en su alcoba recreada con mobiliario de época. Evita, como cualquier mujer, se sienta ante su tocador; se maquilla, se peina y se viste a lo largo de todas las facetas de su vida. Al alejarla de la imagen pública, los visitantes se convierten en voyeuristas que se inmiscuyen entre las sombras en la cotidianeidad de Evita, pero que podría ser la de cualquier mujer.
La tercera parte, Eva. La Fuerza, es quizás la más impresionante. Costantino nos recuerda la fuerza de la mujer más significativa de la historia política argentina para vivir pese al estadio final en el que había entrado el cáncer que la aquejaba. Un vestido de metal, inspirado en el corset que se dice vistió debajo de su tapado durante la segunda asunción de Perón para mantenerse en pie, se pasea impulsado por un motor a lo largo de un círculo golpeando contra las paredes. "Hay una especie de energía inagotable y lucha par escapar a ese destino", detalló.
Por último, en Eva. La Lluvia, el mito de Evita eterna cobra forma de instalación inspirada en el duelo en el que se sumergió el país los días posteriores a su muerte. "Quise representar el sentimiento de pérdida y desconsuelo cuando ella murió en ese invierno helado donde hubo millones de personas durante dos semanas llorando y esperando bajo la lluvia para despedirse". Una mesa de cirugía/ envalsamiento donde se depositan cientos de lágrimas de hielo que simbolizan "ese sentimiento tan fuerte que hizo que comenzara una historia... su cuerpo dio hasta para seguir otra vida", concluyó Costantino y demostró que los mitos políticos, a veces, no necesitan de la política.
"Rapsodia inconclusa" podrá visitarse hasta el 3 de mayo en el Museo Colección de Arte Amalia Lacroze de Fortabat -Olga Cossettini 141- de martes a domingo de 12 a 20.




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