4 de julio 2003 - 00:00

Nijensohn muestra su arte en Venecia

Una de las obras de Nijensohn
Una de las obras de Nijensohn
E l destacado artista del videoarte Charly Nijensohn participa de la 50a. Bienal de Venecia inaugurada el 13 de junio con el auspicio de la Cancillería, a través de su Dirección General de Asuntos Culturales. Sus obras responden al tema de la presente Bienal, «Sueños y Conflictos. La Dictadura del Espectador», en cuya base ideológica está el mundo total opuesto a su fragmentación tanto política como geográfica y se exhiben en el Convento de San Cosme y San Damián en la Giudecca bajo la curaduría de Mercedes Casanegra.

Charly Nijensohn
(1966) ejerció la docencia de Diseño Audiovisual y de Medios Expresivos en la Universidad de Buenos Aires. Fundador de la Compañía de Arte Experimental ArDetroy (1988-2002), en 2001 es invitado por Peter Greenaway y Achile Bonito Oliva a participar en la Bienal de Valencia. En 2002 reside como becario en el Banff Centre For The Arts, Alberta, Canadá y actualmente vive y trabaja en el Podewil Centre For Contemporary Arts de Berlín. Ganador del Premio Konex de Platino en Videoarte, sus obras han sido adquiridas por instituciones como el Museo Nacional de Bellas Artes y el MOMA (Nueva York).

Según Graciela Taquini y Rodrigo Alonso, autores del libro «Buenos Aires Video X», esta disciplina iniciada aproximadamente en los '70 , dio lugar a una generación videasta que a fines de los '80 tuvo su epicentro en el ICI (Instituto de Cooperación Iberoamericana). Entre 1992 y 1994 surgieron nuevos videastas pertenecientes a otras actividades artísticas como cine, danza, teatro y entre ellos, el grupo ArDetroy cuyos miembros provenían de La Organización Negra. Este grupo teatral, de carácter anónimo, realizaba intervenciones urbanas, video instalaciones y entre sus obras más destacadas se encuentra «Diez Hombres Solos», «Errantes», «El Fin de la Historia», «El Abandono».

•Combinación

Una estética que conjuga lo religioso, la ecología, la soledad del hombre y un entorno hostil. El cuadro inicial que se proyecta sobre varias pantallas, aparece vacío. Poco a poco, la imagen que se revela, a veces borrosa, permite logros de gran nivel estético. No hay objetivos ni narración lineal, es el mínimo instante de un hecho, los protagonistas pueden ser hombres o mujeres, la imagen aparece y desaparece en la inmensidad del paisaje que no está utilizado como fondo.

Una de las obras de Nijensohn se titula «Un Acto de Intensidad» (1998) y fue presentada en 1999 en el Museo de Arte Moderno. La escena tiene lugar en la Salinas Grandes de Jujuy a 4500 metros. Cinco p a n t a l l a s muestran una inmensidad de sal, varios seres sentados o parados sobre pedestales miran en distintas direcciones. En esa aridez extrema no hay comunicación alguna, sólo se oye el viento. Otra vez las imágenes aparecen y desaparecen.

Iniciado en Banff, «Viaje Hacia Ningún Lugar», forma parte del Proyecto Polar y al que el artista piensa como «un lugar extremo donde el hombre encuentra los valores morales que son los cimientos de la existencia, un lugar que confirma la capacidad de supervivencia del ser humano en las circunstancias naturales más severas». El protagonista parte de Santa Cruz en un avión Hércules. Con los ojos vendados, desconoce su destino, que se presume es la Antártida. Una especie de pesadilla con el rugir del Hércules como fondo. Este peregrinar a la deriva por lugares inconmensurables es una metáfora acerca de la búsqueda de sí mismo, otro territorio infinito. Ambas obras dejan en el contemplador el deseo de volver a verlas, conmueven por un lenguaje que no requiere efectos especiales, solamente la cámara que registra la intensidad del momento.

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