13 de agosto 2001 - 00:00

"No entiendo por qué el Colón descuida el ballet"

Julio Bocca.
Julio Bocca.
Apropósito de una serie de presentaciones en distintos ámbitos del país (que inició en el teatro Neptuno de Mar del Plata, y seguirá en el Teatro Colón para el ciclo Harmonia, el Luna Park, etc.), Julio Bocca dialogó con este diario acerca de las obras que va a estrenar con su compañía, el Ballet Argentino, y también de sus intereses actuales, como la comedia musical, el cine y la televisión, sobre todo de esta última cuando está en vísperas de aparecer en uno de los capítulos de «Tiempo final» junto a Bettiana Blum, donde interpretó a un taxi-boy. Desde luego, otra de las preocupaciones de Bocca es comprobar qué poca atención se le presta en el Colón al ballet.

Periodista: Se lo ve muy ocupado.


Julio Bocca:
Tengo mucho trabajo, por fortuna, aunque este año tenga menos por una exclusiva decisión mía. Tenía ganas de estar más tiempo en la Argentina. A mi compañía, el Ballet Argentino, le está yendo muy bien. Las obras nuevas que voy a crear con ella hicieron que sacáramos lo mejor de los integrantes. Se nota en ellos un crecimiento importante.

P.: ¿Cuáles serán?

J.B.: Son tres obras con carácter de estreno absoluto y la reposición de «Ecos», de Mauricio Wainrot, que si bien ya se bailó en el Colón es nueva para nosotros. Es una creación muy tranquila, sobre la base de la experiencia. Con Eleonora Cassano la hicimos durante la gira después de «Tchaicovsky Pas de deux» y la gente, que ya sabe de los giros y de la acrobacia del pas de deux clásico, deliraba con «Ecos», pues significa otra cosa.

P.: Está interesándose en otro repertorio.


J.B.:
Me propongo ir dejando algunas obras clásicas y entrar en otro estilo, más contemporáneo aunque tenga algo de neoclásico. En el programa que preparamos para el Luna Park, a partir del 18 de agosto, no hay nada clásico. Hay una obra de Robert Hill que es neoclásica, en la que las bailarinas bailan en puntas, y dos más, «Otras voce s», también de Wainrot, y «Corrientes», una creación de Alcalá, un coreógrafo venezolano, que es muy interesante y diferente. Se parece al estilo de Forsythe, es decir, es muy difícil. Para definirlo de alguna manera, en el programa del Luna Park, el Ballet Argentino está más presente, con un giro que lo acerca a lo contemporáneo.

P.: Y en el resto del mundo, ¿cuál es su actividad?


J.B.:
Estuve trabajando en el American Ballet Theatre con el repertorio tradicional. También hice «Hamlet» con una compañía de San Petersburgo, en Nueva York, y hay prevista una semana en España. El resto de la actividad internacional será para el 2002. Tengo algunos proyectos con el American para hacer en Japón, y con eso estaría el año completo. Estamos ya hablando del 2003, en el que queremos que vuelva Mauro Bigonzetti para poner otra obra para el Ballet Argentino. Y en el 2004 estamos pensando en «The River» de Alvin Ailey y posiblemente hagamos un ballet con la pasión de Camila O'Gorman, una historia intensamente romántica. Pero vamos con mucho cuidado, porque todo cuesta más, las producciones nuevas demandan mucho dinero, la publicidad lo mismo, por lo que tenemos que ser muy cuidadosos en los gastos de producción.

P.: ¿Cómo evalúa el estado actual del Ballet del Teatro Colón?


J.B.:
Lamentablemente, hace años que no lo veo, así que no sé cómo se encuentra. Ya hace mucho tiempo que no bailo con él. Posiblemente hagamos el año próximo «Manon» con el Ballet del Colón, con Alessandra Ferri. No sería en coproducción sino que yo actuaría como invitado de la compañía. Tener tan pocas funciones me parece inútil.

P.: Sigue siendo un problema la falta de funciones de ballet.


J.B.:
Exacto. En el Colón hay un presupuesto maravilloso, pero para el ballet muy poco trabajo. Hay enormes posibilidades, técnicos, dos orquestas, vestuaristas, cuerpo de baile, por eso no entiendo por qué no se pone ballet en el Colón, siendo un espectáculo popular y que lleva tanta gente al teatro. A mí me gustaría estar por lo menos una vez al año en el Colón. Así cerraría un ciclo. Empecé allí y terminaría allí. No entiendo la inercia que tiene el Colón en el ballet.

P.: Usted bailó la comedia musical «Fosse» en Nueva York, y se dijo que la intención era hacerla en Buenos Aires ¿Qué ocurrió?


J.B.:
No se consiguieron sponsors, por eso no se hará. Al menos por ahora: no quiero cerrar las posibilidades, pero por el momento no hay ninguna perspectiva. En cambio, la pasé muy bien participando en el capítulo de «Tiempo final», me gustó muchísimo.

P.: ¿Va a continuar trabajando para la televisión?


J.B.:
En televisión estoy esperando que salga al aire el capítulo de «Tiempo final» en el que actué para ver qué pasa. Borensztein ya me habló para que hiciera otra. Al comienzo se me ve un poco nervioso pero después ya me fui soltando. Lo bueno fue que me cuidaron mucho.

P.: ¿Piensa en la actuación como una continuación de su carrera una vez que deje de bailar?


J.B.:
Podría ser, es muy posible.

P.: ¿Mantiene la idea de retirarse a los 40 años?


J.B.:
Sí, creo que ése será el momento. Tengo 34 años ahora, y hay algunas cosas que ya dejé de bailar, algunos clásicos sobre todo. Con el American ya no hago nada nuevo. Me canso mucho haciendo clase y ensayo. No me gusta, aunque en realidad nunca me gustó. Prefiero estar más tiempo en casa y afuera repetir algo de lo que ya hice, que ya conozco.

P.: ¿Filmará, como se dijo, una película con Alberto Lecchi?


J.B.:
Supuestamente se haría a fin de año, pero no he tenido novedades. Lecchi no me volvió a llamar. La idea de la película me atraía mucho, y ahora después de la experiencia en televisión me atrae más todavía.

P.: ¿Se siente cómodo en su papel de docente?


J.B.:
Sí, tenemos muchos alumnos tanto en la escuela de danzas como en la de comedia musical, donde se nota un entusiasmo mayor todavía. Nos ayuda en ese caso el intercambio con el exterior.

P.: ¿Han llegado alumnos de la escuela al Ballet Argentino?


J.B.:
Sí. Por ejemplo, los integrantes del Sub-16 van aprendiendo todos los papeles de las obras que el Ballet Argentino tiene en repertorio, de esa manera el ingreso es más rápido. Además, entre todos los maestros nos hemos puesto de acuerdo acerca de algunos puntos básicos, como la posición de la cabeza, de los brazos, para que no haya diferencias de metodología y todos miremos hacia un mismo lado.

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