HBO Max lanza este jueves la segunda temporada de “The Pitt”, una de las ficciones médicas más comentadas y premiadas de los últimos tiempos. Mantiene el formato narrativo que la caracteriza, con el retrato de un turno de urgencias de 15 horas contado en tiempo real.
Noah Wyle: "The Pitt es el drama hospitalario más preciso nunca antes visto y es completamente inmersivo"
La segunda temporada de “The Pitt” se estrena este jueves en HBO Max. Es una de las ficciones médicas más comentadas y premiadas de los últimos tiempos y mantiene el formato narrativo que la caracteriza, con el retrato de un turno de urgencias de 15 horas contado en tiempo real. Ámbito dialogó con su protagonista, Noah Wyle.
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Noah Wyle asegura que la serie parte de la premisa: “Los médicos no son los mejores pacientes”.
Uno de sus protagonistas, Noah Wyle asegura que parte de la premisa: “Los médicos no son los mejores pacientes”. El doctor Michael ‘Robby’ Robinavitch es productor ejecutivo de “The Pitt” y Ámbito conversó con él.
Periodista: ¿Dónde se sitúa la nueva temporada que se estrena hoy a la noche?
Noah Wyle: La segunda temporada transcurre durante el fin de semana del 4 de julio luego de 10 meses desde lo que ocurrió la última vez y el cierre de la anterior temporada. Esos 10 meses fueron significativos para nuestros personajes, algunos pasaron tiempo en rehabilitación y vuelven para su primer día de trabajo; otros siguieron trabajando y adquirieron experiencia y confianza. Algunos buscaron ayuda psicológica y comenzaron a procesar ese evento traumático. Y otros niegan por completo que necesiten ayuda lo que les afectó de manera diversa. Entonces, si la primera temporada decía: "El médico es el paciente", la segunda dice: "Los médicos no son los mejores pacientes".
P: ¿Por qué decidieron dejar un intervalo de 10 meses entre temporadas y ubicarla en el fin de semana del 4 de julio?
N.W.: Bueno, en realidad empezó con una conversación con el productor ejecutivo y director en la que nos sacó la presión de sentir que necesitábamos superarnos. Nos encargó no intentar ser más sensacionalistas; que no se trataba de encontrar otro hito con muchas víctimas en torno al cual pudiéramos construir una gran temporada, sino de volver a ver a estas personas y ver cómo son sus vidas después de un tiempo. Pensamos que el impacto total de otro fin de semana ajetreado sería lo suficientemente dramático. La segunda temporada resulta satisfactoria en ese sentido, sin esa arquitectura intrínseca de un ritmo constante hacia el colapso del protagonista o la construcción de una crisis mayor. Entonces esta serie podría durar mucho tiempo, basándose únicamente en el drama humano que se podría encontrar en una sala de urgencias. Así que, en muchos sentidos, nuestro objetivo fue: no intentar hacerlo más grande, mejor, más rápido, más divertido... simplemente hacerlo de nuevo.
P: ¿Cómo cambió tu personaje, Robby, en estos 10 meses?
N.W.: Notamos algo diferente: ya no va caminando al trabajo. Va en moto sin casco y poco después, al comenzar la serie, le dice a alguien que sí lleva casco, así que sabemos desde el principio que esconde algo. No sabemos exactamente qué es: se va de vacaciones y éste es su último turno antes de tomarse tres meses libres. Tiene planeado un viaje que suena bastante utópico, romántico y literario, pero a medida que avanza la temporada, sus motivaciones para ir y lo que representa este viaje se cuestionan. La pregunta es si se trata más bien de una huida de lo que necesita afrontar o si es una forma válida de autocuidado.
P: ¿Cómo equilibrás esa sutil representación de un personaje en evolución con las frenéticas exigencias de la trama?
N.W.: De la misma manera que un médico que hace malabarismos con tres hijos, problemas matrimoniales y facturas tiene que ir a trabajar y compartimentar todo eso, y que no forme parte de su realidad mientras atiende el peor día de la vida de todos cuatro veces por hora. E intenta poner en práctica toda su experiencia médica, al instante y al alcance de la mano. En ese sentido, retratamos a atletas de alto rendimiento. Son personas que corren hacia el fuego, hacia las balas, hacia las lesiones, porque tienen la confianza de que realmente pueden ayudar gracias a su experiencia. Así que, lo que me parece notable de esta mentalidad es que el nivel de talento es tan extremo. Si llevás esa carrera más de 30 años, te encontrarás con un muro a menos que encuentres una forma de desdoblarla, de encontrarle un equilibrio. Robby no es el mejor paciente. Es un gran médico, pero la atención de un médico se centra en su vocación y no en su interior. Cuando empieza a centrarse en sí mismo, a algunas personas no les gusta. Lo interesante de interpretar es la vida íntima y privada de un hombre que no puede mostrarla públicamente debido a la imagen que necesita presentar ante su equipo, sus colegas, sus pacientes y ante sí mismo para seguir adelante. Todo eso se vuelve inestable a medida que avanza la temporada.
P: ¿A qué atribuís el éxito de esta serie que es otro drama médico?
N.W.: Suena un poco seco decir que este es el drama hospitalario más preciso que se ha visto, pero hay algo en la fidelidad a la precisión y la eliminación del artificio que suele acompañar a este tipo de experiencia. Ya sea la música o el diseño de sonido, o el hecho de que trabajamos con recursos extremadamente reducidos. Tenemos dos operadores de cámara y un operador de pértiga, y todo lo demás es el entorno. Así que es una experiencia muy inmersiva cuando lo filmamos. Creo que eso se traduce en una experiencia extremadamente inmersiva cuando la ves. Es más análogo a estar en el asiento trasero de un coche patrulla haciendo un recorrido policial o estar integrado como periodista con una unidad de combate en la guerra. Hay cierto riesgo y no siempre va a ser agradable. Y es una prueba de la resistencia del espectador si puede esperar y mantenerse de pie mientras estos personajes se mantengan de pie. Tomo a mis propios hijos como una especie de prueba de fuego para esto: la autenticidad hace que el público se involucre de una manera que hace dejar el teléfono porque se le pide que no sea un participante pasivo.
P: ¿Qué rasgos distintivos tiene esta serie en su manera de trabajar en el set?
N.W.: La cámara tiene que seguirnos y encontrarnos, en lugar de que nosotros la encontremos a ella. Así que es una forma de trabajar completamente diferente, con un estilo mucho más periodístico. Pero les da a los actores mucha más libertad para no preocuparse por la interpretación, la luz ni el encuadre. Solo consideramos el procedimiento. Y, como tal, se obtiene este grado extra de concentración en la actuación que encuentro fascinante.


