En su presentación en el Colón junto a su Ballet Concierto, Iñaki Urlezaga ratificó su lugar entre los más sobresalientes bailarines de danza clásica con que cuenta el país hoy.
Iñaki Urlezaga y Ballet Concierto. Programa: «Carnaval de Venecia» (Pugni-Petipa); «Sylvia» (Delibes-Urlezaga); «Haendel» (Haendel-Nebrada) y «Gaité Parisiense» (Offenbach-Massine). Direc. art.: Lilián Giovine. (Teatro Colón.)
Sólo bastaría con citar la impecable realización técnica del «pas de deux» de «Sylvia», que se vio cerrando la primera parte de la más reciente presentación de Iñaki Urlezaga en el Colón, para considerar al bailarín argentino (y primera figura del Royal Ballet de Londres), como uno de los más sobresalientes exponentes de la danza clásica con que cuenta el país en este momento.
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Con coreografía del mismo Urlezaga, basado en los originales de Louis Mérante (1876) y en las sucesivas realizaciones entre las que se destaca la del inglés Frederick Ashton de 1952, este dúo de amor sobre la música de Léo Delibes tuvo una estupenda revisión y una brillante interpretación por parte de Urlezaga y la brasileña Caroline Queiroz. En un bello marco realzado por un panorama anaranjado sobre el que se proyectaba un ramo de flores que se fue abriendo a medida que transcurría el baile, los dos artistas mostraron la real dimensión de sus posibilidades técnicas y resolvieron sin dificultades las exigencias de la danza académica con que fue trazada la obra.
En «Carnaval de Venecia», que abrió la presentación, el Ballet Concierto, la compañía que dirige Lilián Giovine, exhibió a través de sus principales figuras -todos jóvenes e impecables bailarines-las óptimas condiciones del grupo. La versión de Marius Petipa sobre música de Cesare Pugni fue una mirada amable y elegante del carnaval veneciano, a partir de un juego de conjuntos y trabajos solistas asignados a los bailarines del grupo.
El «Haendel», una obra de espíritu y realización neoclásica, también tuvo una destacada actuación de Urlezaga con los integrantes de su compañía. El cierre del programa fue una acertada reposición de Esmeralda Agoglia del ya añejo ballet «Gaité Parisienne», de Leonide Massine sobre partituras de Jacques Offenbach. Una mirada al mundo decadente del París de fin de siglo XIX, este ballet es una bella postal de la sociedad de la preguerra. Una vez más la pareja Urlezaga-Queiroz (como el Barón y la Guantera) pusieron un toque de distinción a una danza de efecto romántico a la que no le faltan rasgos de humor y mordacidad. Muy aplaudido el famoso «Can Can» donde las «cocodettes» lucieron sus acrobacias y picardías. Los rubros técnicos ( música grabada, luces, escenografía y vestuario) realzaron la calidad de la danza del Ballet Concierto y de su principal figura.
Tras estas presentaciones, Urlezaga ofrecerá dos funciones del ballet «Giselle», el viernes 8 y el sábado 9, en el Argentino de La Plata, acompañado por el Ballet Estable de ese teatro, dirigido por Esmeralda Agoglia.
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