Honoré de Balzac, contertulio de San Martín, con nueva película

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El Libertador y el novelista se habrían conocido. Murieron con un día de diferencia.

Honoré de Balzac, el más prolífico de los escritores franceses, murió en el mismo país que el General José de San Martín, y apenas un día más tarde. Más allá de esa coincidencia, algunos historiadores postulan que se conocieron en persona ya que ambos frecuentaban el salón parisiense del banquero español y mecenas Alejandro Aguado, donde también concurrían otras celebridades de la época como los compositores de ópera Gioacchino Rossini y Giacomo Meyerbeer, y el poeta Gérard de Nerval.

En su libro “Alejandro Aguado, Militar, Banquero, Mecenas”, Armando Rubén Puente sostiene que Aguado solía presentar al Libertador ante el tout Paris como “el General de la República de las Provincias Unidas del Río de la Plata, Capitán General de la de Chile y Generalísimo de los Ejércitos del Perú”. San Martín, según Puente, también acompañó algunas noches a Aguado en su palco avant-scene en la Opera de Paris. ¿Habrá compartido Balzac alguna velada con ellos?

Poco antes de la pandemia se terminó de rodar en Francia una nueva versión de “Eugénie Grandet”, la novela de Balzac que más veces se llevó a la pantalla, y en la que el papel de Père Grandet estuvo a cargo del gran actor belga (habitué de los hermanos Dardenne) Olivier Gourmet. El estreno deberá esperar mejores tiempos sanitarios.

Honoré de Balzac nació en Tours el 20 de mayo de 1799, y produjo una obra literaria muy vasta, con casi cien novelas (reunidas más tarde con el nombre común de “La comedia humana”), ensayos y obras de teatro, en su mayoría durante los últimos veinte años de su vida. Durante buena parte de la década del 20 del siglo XIX sus obras no llevaron su nombre sino seudónimos, a menudo escritas a cuatro manos. La primera novela importante que llevó su firma fue “El último Chuan” de 1829, año en que falleció su padre y en el que Victor Hugo lo invitó a la lectura de su obra “Marion Delorme” (personaje de la última ópera de Amilcare Ponchielli). Esto es lo que indica André Maurois en su obra “Prometeo o la vida de Balzac”, una de las biografías más exhaustivas y rigurosas. Resulta también recomendable la escrita por Stefan Zweig (“María Antonieta”, “Fouchet”, “Magallanes”), cuyo subtítulo (“La novela de su vida”) ejemplifica lo que fue la existencia de Balzac.

Ambos relatos enfatizan la vida “novelesca” del autor de “Eugénie Grandet”, en la que numerosas mujeres fueron sus musas y amantes. Pero dos se destacan netamente: Madame de Berny, a la que adoraba y apodaba “La dilecta” y que conoció cuando tenía 22 años y ella el doble. La otra fue la ucraniana Madame de Hanska. La llamaba “La extranjera”, con la cual inició una larga relación desde 1833, interrumpida por casi diez años y que culminó con su matrimonio en 1850, pocos meses antes de su muerte. George Sand y Théophile Gautier se contaban entre sus grandes amigos, y entre sus enemigos el crítico Sainte-Beuve, al que odiaba profundamente.

Si la vida amorosa de Balzac fue largamente satisfactoria no puede afirmarse lo mismo de la económica, en la que fue perseguido por sus acreedores con más furor que sus amantes. Esto fue producto de pésimas inversiones en imprentas, minas de plata agotadas y otras sociedades fallidas. Y también de sus gastos desmedidos: ropa de lujo (sus famosos fracs azules con botones dorados), caballos y coches con criados de librea incluidos, propiedades y muebles sofisticados. Las horas que dedicaba a escribir en la noche, eran las que le permitían cubrir sus extravagantes gastos y deplorables negocios. Tuvo también ayuda económica de amigos como el Barón de Rothschild y el “padrecito” Dablin.

En el cine le ha ido mejor a la obra de Balzac que a las versiones de su vida. La mejor biopic es apenas una “TV movie”, con un elenco liderado por Gérard Depardieu junto a Fanny Ardant (Hanska), Virna Lisi (Madame Berny) y Jeanne Moreau (la madre). Pero su formato televisivo y su duración (cuatro horas) impidieron su difusión masiva.

“La piel de, zapa”, “El coronel Chabert”, “Louis Lambert”, “Papá Goriot”, “La duquesa de Langeais”, “Un asunto tenebroso”, “El lirio en el valle”, “El primo Pons” y “La prima Bette” se cuentan entre las novelas más famosas de Balzac. Casi todas tuvieron versiones fílmicas, como “El coronel Chabert” (otra vez Depardieu y Ardant, junto a Fabrice Luchini) o “Papá Goriot (Charles Aznavour en el protagónico). Pero es “Eugénie Grandet” (1833), con alrededor de quince versiones fílmicas incluyendo miniseries y TV movies, la que más veces se llevó al cine.

La primera versión (1910), un cortometraje de diez minutos de Emile Chautard, no ha podido ser localizada. El primer largometraje data de 1921 y se conoció como “The Conquering Power”, dirigido por Rex Ingram. La bella actriz Alice Terry tenía el papel central, aunque en parte era eclipsada por Rodolfo Valentino, como su primo Charles. En 1946 se conoció la versión del italiano Mario Soldati, y en esta oportunidad resaltaba la figura de Eugenia Grandet, interpretada por Alida Valli, ambientada en Saumur, al borde de la Loire, respetando la localización original. Siete años más tarde el mexicano Emilio Gómez Muriel dirigió otra recreación de la novela, aunque trasladada al México de esa época (1953) y en donde los automóviles sustituían a los carruajes con caballos de la obra original. Probablemente la más lograda versión sea la de 1993, dirigida por Jean-Daniel Verhaege para la televisión francesa. Allí sobresalía la interpretación de Jean Carmet como el avaro padre de Eugénie.

Un hecho singular es que ninguna de las versiones respetó totalmente a la novela. En todas ellas el final es diferente del original, y el de 1921 es además un happy end, algo típico de la cinematografía norteamericana de esa época. Sin embargo, a favor de “The Conquering Power” debe señalarse la forma en que está recreada la muerte del padre de Eugénie, con una muy fuerte influencia de la obra de Edgar Allan Poe.

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