21 de mayo 2004 - 00:00

"Nuestro público elude los temas como sexo o religión"

Los actores de ¡Sorpresa!, la obra que dirige OsquiGuzmán, experto en una técnica que exige pasar vertiginosamente de una ficción a otra sobre temas y estilos que propone el público.
Los actores de "¡Sorpresa!", la obra que dirige OsquiGuzmán, experto en una técnica que exige pasar vertiginosamente de una ficción a otra sobre temas y estilos que propone el público.
El actor y director Osqui Guzmán es un especialista en técnicas de improvisación teatral. Formó parte del grupo Sucesos Argentinos con el que participó de un Match internacional realizado en Francia. Esta exigente disciplina («teatro creado en el momento», explica el actor) demanda de sus intérpretes un alto grado de audacia, creatividad y rapidez mental, ya que los obliga a pasar vertiginosamente de una ficción a otra, sin contar siquiera con un texto de base.

En general, es el público quien elige el título y el estilo de cada interpretación para que los actores parodien desde el costumbrismo televisivo más ramplón hasta el «estilo» Quentin Tarantino.

Después de diez años de ejercer esta disciplina, Guzmán creó en enero de 2002 «¡Qué rompimos!», su propia compañía de improvisación (integrada por Juan Manuel Wolcoff, Leticia González, Eleonora Valdez, Tomás Rodríguez y Charly Arzulian) que ahora dirige en su segundo espectáculo, «¡Sorpresa!», en el Teatro del Nudo. Actor, acróbata, mimo, murguero y experto en artes marciales, Osqui Guzmán tuvo una destacada actuación en «El Pelele» de La Banda de la Risa y, además, recibió varios premios por su trabajo en «Los indios estaban cabreros» (1999), «El grito pelado» y «Don Chicho» (2003).

Periodista:
¿Qué lo llevó a crear su propia compañía?

O.G.: Sentí que el desafío de enfrentar al público ya se había agotado y que los espectadores habían entrado en un mecanismo de rutina. Venían a buscar más de lo mismo y no nos dejaban ahondar en los aspectos más sutiles de la actuación. Ya no actuamos a partir de títulos y estilos.


P.:
¿Qué hay de nuevo en «¡ Sorpresa!»?

O.G.: Habrá músicos y actores invitados que irrumpirán en la escena sin previo aviso, objetos escondidos en la platea, un registro grabado de las opiniones y comentarios del público antes de entrar a la sala, también utilizaremos los teléfonos celulares de los espectadores y mucho más. Nuestra meta es que cada función sea una sorpresa para el espectador, porque el público de nuestros espectáculos siempre vuelve.


P.:
¿Por qué los grupos de improvisación trabajan sólo con el humor?

O.G.: Porque la improvisación exige mucha rapidez y espontaneidad y tanto el público como los improvisadores disfrutan especialmente del humor y de la parodia que está muy ligada a las cuestiones de estilo. Nosotros recién descubrimos la veta dramática cuando empezamos a trabajar con el estilo de los unitarios televisivos de Alejandro Doria. Y ahora trabajamos drama y humor.


• Público

P.: ¿Qué pasa cuando el público no aceptalo que el improvisador le propone?

O.G.: Una vez sucedió que terminamos hablando del caso Cabezas y se produjo un silencio terrible, fue como entrar en un pozo y eso nos obligó a ir rápidamente hacia otro lado. El improvisador tiene que estar muy atento a estas cosas y tener la suficiente conciencia artística como para no herir la sensibilidad del espectador.


P.:
¿Y cuando aparecen temas como el sexo, la religión o la política?

O.G.: La gente no se mete con esos temas. El que va a ver improvisaciones no quiere ninguna alusión a la realidad. Sólo busca divertirse. Cuando hacíamos «Sucesos argentinos», el único estilo con el que logramos conmover al público, fue el estilo Enrique Carreras.


P.:
¿Qué otros estilos tomaron?

O.G.: Hicimos de todo: películas italianas, francesas, cine de terror, de ciencia ficción, Tarantino...


P.:
¿Qué imitaban de Tarantino?

O.G.: El ritmo y sobre todo su manera de contar historias. El suele empezar por el final y el asesinato más feroz puede estar acompañado de un «¿vamos a comer una hamburguesa?».

P.:
¿El público intentó boicotearlos alguna vez?

O.G.: En una primera etapa le gusta poner a prueba al improvisador y pedirle títulos tan absurdos como «el hipopocatulemus en la medusa que se escarchó al amanecer» y el improvisador va y lo hace. Pero después el público va entrando en el juego y termina pidiendo cosas más sencillas.


P.:
¿Cómo se las arreglaron para competiren Francia?

O.G.: Al principio nos trataban de sudacas. Los franceses te miran de costado y levantan la ceja si no hablás bien francés. Todo cambió cuando nos vieron entrenar con las otras ligas. Quedaron tan sorprendidos que hasta el canadiense Yvon Le Duc, uno de los fundadores de los Match de improvisación, se acercó para felicitarnos y para decirnos que estaban arrepentidos de no habernos puesto en la competencia. Después del partido, todos terminamos abrazados llorando.


P.:
¿Improvisaron en francés?

O.G.: Sí, entrenamos durante un año para poder hacerlo en francés. Y fue muy gracioso porque trabajamos con verbos en infinitivo. ¡Eso los mató! Entrevista de

Patricia Espinosa

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