1 de febrero 2001 - 00:00

Objetos transformados en arte

Rodando, rodando, nos van globalizando
"Rodando, rodando, nos van globalizando"
(01/02/2001) "El Arte y El Objeto-10 Artistas Santafesinos", que se expone en el Centro Cultural Borges, nos recuerda la definición de André Breton a propósito del objeto surrealista, «cierto tipo de minúscula construcción no escultórica (que no) merece exclusivamente el nombre que se le ha dado, nombre que sigue ostentando la falta de designación más ajustada» (Manifiesto del Surrealismo). También Breton propone, partiendo de objetos cotidianos, fabricar «objetos que sólo se perciben en sueños».


El artista creador de objetos, que es una faceta dentro de su actividad artística como en la mayoría de loa expositores aquí presentes, se apropia de un objeto cotidiano y lo modifica. En primer lugar, como una función de rescate del cementerio de las cosas inútiles donde no ejerce ninguna función. Exige una profunda tarea de reflexión. El azar, el juego, la ironía, son factores determinantes. Al manipularlo, es decir, agregarle otros objetos también dispares, alterarlo, se lo eleva, se lo jerarquiza.

Detrás de cada uno de estos objetos hay ideas que ensanchan también el campo de la percepción y de la reflexión del contemplador. Expresan sentimientos a través del mundo cotidiano, despiertan la nostalgia, es un reencuentro con el pasado, están cargados de sentido, se aprehenden ciertos mensajes de contenido sociopolítico que llegan de manera menos solemne pero también de manera más conmovedora.

Varios de los objetos de los artistas seleccionados se caracterizan por las connotaciones trágicas de sus ensambles, por ejemplo, «Bla, Bla, Bla» de José Restaldi o la «Tabla para planchar bajitos» de Héctor Batalla.


* Críticas

«Rodando, rodando, nos van globalizando» de Mary Walker, revela su agudo sentido de la realidad contemporánea. Gabriela Pertovt echa una mirada crítica al patrioterismo encerrado en la caja-objeto con el jean como emblema. Las figuras automatizadas y repetitivas de Juan Andereggen, imagen de la soledad, y la muy poética «Mesa de luz de luna» de Abel Monasterolo. Expresión de una estética de lo repulsivo es el «Objeto mutante» de César Constanzo.

Muy significativo el
«Botín de guerra» de Gabriel Villot. Any Fabry lleva al objeto mucha de su iconografía pictórica en tamaños mínimos. Jorge Ribas plantea la degradación y la muerte en «Chernobyl».

Es interesante señalar que los artistas seleccionados presentan, cada uno, varios objetos diferentes y en una gran pluralidad de lenguajes.

En su mayoría son convocantes, presentan un aspecto de la realidad de manera comprometida, en absoluto distanciada y, como lo señala su curador, el crítico y académico
Jorge TavernaYrigoyen, «pueden alcanzar a través del genio y del ingenio su ritual de provocación, de fantasía creíble, de enlaces de imaginación y artesanía». Clausura en marzo.

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