Santa Ana de los Ríos de Cuenca, la tercera ciudad del Ecuador, es su máximo centro cultural donde, desde fines de 1987, se realiza un encuentro de arte americano, la Bienal de Pintura, cuya VIII edición se está celebrando. Lucía Astudillo, miembro del Comité de la Bienal de Cuenca, dice: «Nosotros, los cuencanos, llamamos a nuestra ciudad, una ciudad muy bonita con sus cuatro ríos, la Atenas del Ecuador, y no exageramos un ápice. Ciudad de poetas y escritores, el impulso artístico de Cuenca data de los últimos años de la década del '50, cuando se forma el Grupo Syrma, de pintores y escultores. Más tarde, los jóvenes rebeldes infundirán su espíritu a la Casa de la Cultura de Cuenca, disputándole a Quito y a Guayaquil el cetro de las artes.
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Cuenca se alza así como un hito más en el afianzamiento de ese circuito latinoamericano del arte, que ha sido siempre tan importante para la región. La propuesta conceptual de la presente edición plantea que las artes visuales participan en la configuración de las políticas de la memoria en nuestras sociedades. En esta oportunidad, cien artistas de veintitrés países se exhiben en veinte lugares de la ciudad.
Por la Argentina, participa la obra fotográfica de un excelente artista, Juan Doffo, y una instalación de Mónica Millán - oriunda de Misiones-, presentados por Mercedes Casanegra. En la obra de Doffo hay un impulso romántico generado por imágenes surreales, que está vinculado a la valoración poética del espacio natural. Aunque el artista se ha esforzado en aclarar «mi interpretación del paisaje no es naturalista. A través del paisaje trato de apresar cierta dimensión metafísica de La Pampa: esa cosa de honda soledad, de indescifrable misterio. El paisaje ha sido y es una especie de escenario donde escribo no sólo los signos plásticos, sino también mi pensamiento.» En sus fotografías, Mechita (pueblo entre Bragado y Alberti, al norte de la provincia de Buenos Aires) es tierra donde se combatió al indio, porque en Bragado había un fortín militar. Doffo abandonó Mechita en 1971, pero siempre a partir de los '80 utilizó en sus pinturas y fotografías su arteria central («Calle de mi pueblo», 1984).
• Otros argentinos
Además, en la Bienal de Cuenca se destaca como representación argentina la muestra Libros de Artistas. Entre otros, con obras de Alonso Barros Peña, Delia Cancela, Carlos Espartaco, Mercedes Esteves, León Ferrari, Mónica Goldstein, Grupo Escombros, Sofía Huidobro, Leandro Katz, Marina Sábato, Edgardo Vigo, Mariaugusta Vintimilla y Teresa Volco.
La galerista Pelusa Borthwick organizó esta muestra sobre una expresión que en la Argentina se inicia en los años '60 con obras de Edgardo Vigo y luego, en los '70, se centraliza a través de Alfredo Portillos en el Centro de Arte y Comunicación (CAYC). Durante doce siglos, el códice fue una forma eximia de la creación estética y el libro impreso que fue encarado también como un arte, sólo perderá esa investidura al extenderse la industrialización editorial, en la segunda mitad del XIX. De ahí, el movimiento encabezado en Gran Bretaña, en 1891, por William Morris, para devolver al libro su perdida condición estética. Poeta y artista, Morris trabajaba sus ediciones en una prensa manual, y a mano hacía el papel y la encuadernación, además de diseñar sus propias tipografías.
No puede extrañar, entonces, que los artistas se hayan vuelto hacia el libro, en las décadas de los '60 y '70, como un nuevo espacio creativo. No se trataba, por cierto, de libros de arte -un ramo expandido después de 1945- ni de libros ilustrados por artistas. Es una entidad diferente y, a la vez, autónoma: el libro de artista. La libertad en el empleo de materiales, elementos simbólicos y en la elección de tamaños, formas y vías expresivas es absoluta. Nada está vedado, nada es uniforme: todo es permitido y dispar, salvo el hecho artístico por sí y en sí que constituye el libro.Y no hay tampoco limitaciones de género: el libro de artista asume características sociales, políticas, estéticas.
El jurado de la VIII Bienal de Cuenca estuvo integrado por Natalia Gutiérrez, Milagros Aguirre y Rodolfo Kronfle (Ecuador), Elena Oliveras (Argentina), Santiago Olmo (España) Fueron premiadas las obras «Residente Pulido». «Ranchos». «Caracas Suite de Alexander Apóstol» (Venezuela), «La historia me absolverá» de Ricardo González-Elías (Cuba), y «Video-Verónica» de José Alejandro Restrepo (Colombia). Además el jurado acordó conceder menciones en honor a «Post-Post» de Jonathan Harker (Panamá), «El vértigo de lo lento» de Mónica Millán (Argentina), «Dos» de Carlos Runcie-Tanaka (Perú), «Lavadero» de José Angel Toirac (Cuba). También destacó -pese a estar fuera de concurso-la inclusión de « Retrato» del colombiano Oscar Muñoz que condensa un modelo vinculado a la convocatoria.
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