25 de abril 2007 - 00:00

Optima orquesta húngara

Budapest Festival Orchestra. Dir.: I. Fischer. Obras de Mozart, Bruckner, Leo Weiner, Schumann, Beethoven, Bartók, Prokofiev y Johann Strauss. (Teatro Coliseo.)

El Mozarteum Argentino comenzó su nueva temporada de la manera más auspiciosa con la actuación de la Budapest Festival Orchestra, un estupendo conjunto creado en 1983 por Iván Fischer y Zoltán Kócsis, que ya había tocado en Buenos Aires. Fischer manifestó un amplio conocimiento del repertorio preparado para los dos conciertos del ciclo, que tuvieron un menú exigente. La relación músicos-director aparece como una fructífera complicidad para abordar creaciones que no solamente exigen pulcritud de ejecución sino también una profunda interpretación.

La sonoridad de la Budapest Orchestra es rotunda y refinada a la vez. Iván Fischer equilibra los distintos sectores logrando un balance expresivo, imponiendo su particular visión de obras, en ocasiones muy conocidas. La «Sinfonía Concertante» de Mozart tuvo una versión paradigmática en refinamiento y juego entre los distintos grupos orquestales y solistas (cuatro excelentes interpretes de oboe, clarinete, fagot y corno), mientras que luego la «Séptima Sinfonía» de Antón Bruckner se oyó con impostación clara y contundente. Como bis, una danza popular rumana de Bartók. La conocida «Serenata Op. 3» del húngaro Leo Weiner fue el comienzo del segundo concierto que tuvo puntos altos, como en el « Concertstück» para cuatro cornos y orquesta de Robert Schumann. Un set dedicado a Beethoven (obertura «Coriolano» y la «Quinta Sinfonía») cerró el menú con la autoridad absoluta de Fischer para trazar una curva expresiva beethoveniana de primera línea, que unió obertura y sinfonía de opus cercanos (62 y 67). Los bises esta vez fueron una gavota de Prokofiev y una polka de Strauss. Una auténtica fiesta musical.

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