17 de noviembre 2004 - 00:00

Ovacionada "Aída" en Entre Ríos

La cuidada producción de la monumental ópera de Giuseppe Verdi es el segundo título del proyecto «Opera en Paraná», pero esta vez en un nuevo espacio lírico rodeado de un paisaje privilegiado.
La cuidada producción de la monumental ópera de Giuseppe Verdi es el segundo título del proyecto «Opera en Paraná», pero esta vez en un nuevo espacio lírico rodeado de un paisaje privilegiado.
Paraná - El proyecto «Opera en Paraná» tiene como objetivo fundamental captar la atención de un público masivo para el género lírico. Si bien hubo en la presente temporada un título previo («El secreto de Susana», de Wolf-Ferrari en un teatro cerrado) todas las expectativas se han puesto ahora en la realización de la monumental ópera de Giuseppe Verdi, «Aída», creando un nuevo espacio para el arte lírico nacional en la costanera de esta ciudad, a orillas del río Paraná, un lugar dotado por la naturaleza. Estilizadas palmeras rodean el escenario, que hace presentir el cauce del río detrás y mira a un amplio predio que termina en las históricas barrancas.

Ahí, el público se instaló desde temprano con sus sillas plegables o sobre el césped para seguir las alternativas argumentales de la ópera en cuatro actos de Verdi, con libreto de Ghislanzoni según Camille du Locle. En la parte inferior y muy cercano al gran escenario escalonado se dispuso un sector vip, que pagó sus entradas y pudo ver la representación desde sillas acrílicas.

Esta es la primera vez que Paraná asiste a un megaevento de esta naturaleza y, ciertamente, la ansiedad y la concurrencia de miles de personas que ocuparon los distintos ámbitos hizo que en algún momento, pese a que la organización fue bastante prolija y respetuosa, sucedieran inconvenientes como la demora en encontrar los lugares asignados y la del comienzo del espectáculo, que anunciado a las 2l, recién arrancó a las 22.05.

Si bien toda la producción de Fundamús (Fundación para la Música), Gobierno de Entre Ríos y Municipalidad de Paraná, apuntó a explotar las características espectaculares de la ópera verdiana -que parece destinada a los grandes acontecimientos histórico-sociales desde su nacimiento en vísperas de la apertura del Canal de Suez-, también busca atraer en el futuro a una importante corriente turística nacional e internacional. Tales los objetivos propuestos por una suerte de declaración de principios de Fundamús, que ya tiene previstos los títulos para las temporadas de 2005 con «Turandot» (Puccini), 2006 con «El buque fantasma» (Wagner) y 2007 con «Carmen» (Bizet) en una muestra de gran optimismo y entusiasmo colectivo.

En cuanto a la ópera en sí, no se dejó de lado la calidad de la música, siempre bella, de esta obra maestra del compositor italiano. La Orquesta Sinfónica de Entre Ríos con la dirección eficaz del maestro Reinaldo Zemba, la participación de las Bandas de la Policía y del Ejército para la escena triunfal y los coros Fundamús-Opera de Paraná y Lírico de Rosario rindieron con efectividad en las grandes secuencias de conjunto.

Las voces solistas fueron las muy probadas de Carlos Duarte (excelente Radamés), María Luján Mirabelli (una Amneris potente e intensa), Vera Golob (sensible y buena cantante para Aída) y Enrique Gibert-Mella (un aguerrido Amonasro), junto a Oreste Chlopecki, Juan Barrile, Susana Caligaris y Adrián Castagnino todos eficaces tanto musical como dramáticamente. Finalmente debe hacerse un especial elogio para la pericia y la creatividad escénica de Eduardo Casullo, quien manejó a más de 350 personas en un bello y funcional espacio. Las ovaciones finales mostraron la aceptación por parte del público paranaense tanto de la idea como de su concreción. Confiamos en que los ajustes y el pulido (entradas y salidas, emisión del sonido amplificado, etc.) vendrán con las sucesivas funciones.

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