7 de octubre 2004 - 00:00

"Próxima salida": falta pulido, pero es eficaz

Un elenco sólido (que completan buenos actores puntanos) anima «Próxima salida», film algo tremendista, pero con gancho, que revela al prometedor debutante Nicolás Tuozzo.
Un elenco sólido (que completan buenos actores puntanos) anima «Próxima salida», film algo tremendista, pero con gancho, que revela al prometedor debutante Nicolás Tuozzo.
«Próxima salida» (Argentina-Holanda, 2004, habl. en español).Dir.: N. Tuozzo. Guión: M. Negri, N. Tuozzo. Int.: D. Grandinetti, V. Villamil, P. Rago, U. Dumont, M. Morán, O. Alegre y elenco.

Esta película participó con bastante mérito y buena fortuna en la sección Nuevos Realizadores del último Festival de San Sebastián. Durante unos días incluso encabezó la lista de favoritas, según votación del público que asiste regularmente a las funciones. Y terminó, presentado el total de 30 competidoras, en un honroso cuarto puesto. Digamos, casi medalla de bronce, pero, además, ventas a Italia, España y Suiza.

La obra tiene sus defectos -sino, lógicamente, hubiera salido primera, aunque la que salió primera también tiene los suyos-, pero son superables. Lo que importa, en cuanto a nuevos directores, es que está revelando un diamante sin pulir: el joven Nicolás Tuozzo, que aprendió en escuelas, pero sobre todo aprendió como asistente de Adolfo Aristarain y otros buenos realizadores. Y aprendió también en la vida, porque sus criaturas son reconocibles y queribles, su narración es atractiva, el asunto que toca, lo toca bien, aunque acaso le hubiera convenido apretar un poco la historia, si no en la mesa de escritura, al menos en la de edición.

Esa historia tiene un comienzo bastante riesgoso, que muestra lo hundidos que están los personajes, todos ellos ferroviarios en la mala. Todavía no se sienten ex -ferroviarios, aunque deban cambiar de profesión. «¿Qué necesitás?», le dice uno a su ex compañero. «Un tren andando», es la respuesta. Pero ellos siguen, acá no se pierde mayor tiempo en discursos. «Algo habremos hecho mal», dice como de paso el más pensante, mientras camina por el andén de la hermosa estación ahora inútil (prácticamente la única escena de mediana nostalgia en toda la película, rodada en San Luis).

Y así es como cada cual sale a la selva y se hace vendedor de placebos para gordos, remisero, asaltante, guardia de supermercado, etc., salvo uno que seguirá cuidando el taller hasta la muerte y aunque no le paguen, porque ésa fue siempre su vida. Las cosas se iran tensando, lo que empieza de un modo lento se hace cada vez más nervioso, la música agrega intensidad, de pronto estalla un caño, estalla una tormenta, y el final tiene mucho de acción, de realismo, de final feliz (en cierto modo) para los que más interesan al público, y tiene también algo de simbólico, medio traído de los pelos, pero eficaz.

«Próxima salida»
es un anuncio en las estaciones que funcionan, y es una expresión que puede ser desesperada, riesgosa. Como sea, hay unos que salen, aunque adelante esté todo oscuro. Algo tremendista, pero con gancho, bien llevada, con toques de humor, bien actuada, con buenos actores puntanos afilando sus uñas junto a Vando Villamil, Grandinetti, Rago, Dumont y Alegre (memorable, el que hace de burócrata culposo), la película hace pensar, además, que Tuozzo no trabajó con Ken Loach ni con Fernando León, pero con un poco más de experiencia quizás hasta podría alcanzarlos.

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