5 de noviembre 2008 - 00:00
Publican la primera biografía exhaustiva de Heinrich Himmler
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Heinrich Himmler, abraza a su hija Gudrun en un festival deportivo en 1938.
Como muchos de su generación, rechazaba tanto el imperio guillermino -al que no le perdonaba haber perdido la Primera Guerra Mundialcomo la República de Weimar y anhelaba un conflicto bélico.
Mientras tanto, Himmler intenta estudiar economía agraria -la sociedad ideal debía ser agrícola- pero la devaluación y la hiperinflación de los años 20 en Alemania hace que la fortuna de su familia se desintegre y eso le obliga a dejar sus estudios.
Himmler tiene que trabajar. Después de su matrimonio en 1928 y del nacimiento de su primera hija, trata de aumentar sus ingresos como granjero avícola, pero sin éxito digno de mención. Sus problemas económicos sólo terminan en 1930, cuando logra un escaño en el Reichstag como uno de los representantes del Partido Nazi.
Antes, a sus lecturas antisemitas había agregado algunas de parapsicología y espiritiscomo parte de su proyecto para crear una nueva religión germánica.
Su carrera en el partido empieza a mediados de los años 20 y en 1924 hace en sus anotaciones su primera referencia a Hitler, al que consideraba un hombre extraordinario. En 1926 es nombrado jefe de propaganda para toda Alemania.
Dos años más tarde asume la jefatura de las SS, una fuerza de choque del partido, que en principio estaba subordinada a la S.A de Ernst Röhm, y que contaba apenas con 280 hombres. En 1933, cuando los nazis llegaron al poder, Himmler había logrado aumentar a 50.000 el número de miembros de las SS que en el curso de los trece años de régimen-nazi llegarían a ser medio millón.
Himmler, sin tener la eficacia populista de Joseph Göbbels o de Hermann Göring, se convirtió, sin embargo, por su apasionamiento y eficacia, en el hombre clave de Hitler.
Poco a poco, fue desplazando a sus rivales -Ernst Röhm fue incluso asesinado posiblemente por intriga suya- y sus hombres se convirtieron en el símbolo del terror y la muerte.
Logró que los campos de concentración se pusieran bajo su mando y fue el ejecutor principal -y en algunos casos también el autor intelectual- de los planes para el exterminio total de los judíos.
Tras la invasión de Polonia en 1939 y el ataque a la Unión Soviética en 1941, inicialmente las órdenes eran asesinar sólo a los varones judíos. Himmler consideró, sin embargo, que no se justificaba dejar vivas a las mujeres ni mucho menos a los niños que en el futuro podían convertirse en vengadores.
Al parecer, hubo momentos en que Hitler tuvo que frenar el ímpetu asesino de Himmler pues necesitaba todavía a parte de las víctimas potenciales como mano de obra.
Cuando llegó el fin de la guerra, y Himmler y sus esbirros habían eliminado a 6 de los 30 millones de personas que tenían proyectado asesinar, el jefe de las SS no entendió que su carrera había terminado y creyó que podía llegar a un acuerdo con los aliados para convertir a la Unión Soviética. El 23 de mayo de 1945 Himmler se suicidó, siendo prisionero del ejército británico.




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