12 de septiembre 2005 - 00:00

Quijote inmigrante en Manhattan

Nueva York (EFE) - Don Quijote ha trasladado sus andanzas de la antigua La Mancha a la moderna Manhattan, donde Sancho Panza es un mensajero, Dulcinea trabaja en la calle 42, y las Torres Gemelas derribadas representan a los molinos de viento, en una obra teatral que se acaba de estrenar en Nueva York.

Escrita y dirigida por el puertorriqueño Luis Caballero, la pieza «Un Quijote en Nueva York» está basada en la obra de Miguel de Cervantes y en ella el ingenioso hidalgo se presenta como inmigrante hispano en la Gran Manzana. La obra relata una historia de amor llena de fantasía, imaginación y sueños no realizados, que supone una reflexión sobre las vicisitudes de los latinos en esta ciudad, y mezcla el humor con el drama.

Es la historia de Juan Felipe Caballero, Don Quijote, un puertorriqueño de primera generación que emigró a Nueva York en busca del sueño americano. Pero pasa el tiempo, mueren su esposa e hijo y termina en un asilo con Alzheimer. El único contacto de Juan Felipe con la realidad es una enfermera que le lee el Quijote, hasta que un día se escapa del hospital y comienzan sus aventuras por la ciudad. El Quijote neoyorquino procede del Bronx, barrio de mayoría hispana, pero a lo largo de la trama visita otras áreas de NuevaYork, como Coney Island y El Barrio, la zona latina de Harlem, y también el famoso Central Park.

Según Caballero, recurrió al Quijote para reflejar la vida del inmigrante «porque básicamente esa es la vida del hispano, que viene en busca de otras circunstancias, también don Quijote emigró de su casa y asumió el papel de caballero andante», recuerda el dramaturgo puertorriqueño para explicar el paralelismo entre ambos personajes. Al igual que su homólogo cervantino, el Quijote neoyorquino tiene un escudero, en este caso el mensajero mexicano Sancho Pena, que abandona su empleo para acompañarlo en sus andanzas, en las que se hace un paralelismo entre el episodio de los gigantes y los molinos con el atentado contra las Torres Gemelas. «Hay una correlación entre los molinos y las Torres, hay unos rasgos que definen ese simbolismo y dejan saber al público de lo que estamos hablando» dijo Caballero, en alusión a los atentados del 11 de septiembre de 2001, que costaron la vida a muchos latinos. En esta versión, también aparece Dulcinea, la amada idealizada por Don Quijote, que se llama Aldonza Lorenzo y trabaja en la calle 42.

La obra es en español, con una escena en inglés, idioma que Don Quijote (interpretado por el argentino Juan Villarreal), se niega a hablar.

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