Norberto Fernández (Nemorino) y Sebastián Sorrarain (Belcore), parte del buen elenco
que anima la estupenda puesta de la ópera de Donizetti realizada por Oscar Barney Finn
para Juventus Lyrica.
«L'elisir d'amore». Melodramma giocoso en dos actos. Mús.: G. Donizetti. Libreto: F. Romani. Orquesta y coro de Juventus Lyrica. Dir. Coro : H. Schvartzman. Dir. mus.: L. Valiente. Régie: O. Barney Finn. (Teatro Avenida); nuevas funciones: 8 y 10 de abril.
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Como en un paisaje de Jean François Millet, bajo un sol abrasador y rodeado de parvas, un coro vivaz de campesinos sigue las alternativas del romance de Adina y Nemorino en esta nueva versión de «L'elisir d'amore»; producido por Juventus Lyrica, el espectáculo posee el hálito rústico y poético que seguramente imaginaron los autores de esta ópera deliciosa.
La régie del también cineasta Oscar Barney Finn pone a los habitantes de la aldea en pleno movimiento físico y espiritual, logrando una atmósfera naive más que apropiada para la recreación del melodramma de Donizetti, pleno de bellas melodías y un belcantismo como pocas veces se logró en la comedia lírica del primer ochocientos.
Como en «Fiebre del heno», de Noel Coward, los personajes están teñidos por una efervescencia y una vitalidad que Barney Finn selló desde el coro inicial hasta el cierre de la obra. Humor y adrenalina crecientes traspasan las acciones dramáticas a lo largo de todo su dinámico desarrollo. La estética pastoril elegida para la puesta se adecua a la simpleza de la escenografía y el anacronismo del vestuario de Mini Zuccheri, que incluye indumentarias asociadas al circo criollo rioplatense de los Podestá, sin que este recurso melle en absoluto la coherencia de la acción teatral.
En el plano musical los logros no le van en zaga a la propuesta escénica. La preparación y la dirección musical de Leandro Valiente al frente de un eficaz grupo instrumental, lo muestran óptimo para mediar planos sonoros y estructuras armónicas acompañando las voces en expansión. Las exigencias de coloraturas y un registro agudo esmaltado en muchos tramos de la obra tiene en el lirismo de los cantantes una correspondencia rigurosa. Virginia Savastano canta y vive su personaje con soltura y simpatía. Norberto Fernández compone un Nemorino de gran ternura y sobria musicalidad («Una furtiva lágrima», página clave de la partitura, transmite emoción sin desbordes). El Dulcamara de Mario De Salvo es cantado y actuado con convicción y el Belcore de Sebastián Sorrarain, excelente en todo sentido, completa un elenco joven en plena forma para el juego propuesto por el paradójico elixir que calma el mal de amores y despierta pasiones.
Este es el primer título de Juventus Lyrica de 2005 y ya hace prever una temporada pródiga en hallazgos, por lo menos entre las ofertas de los grupos alternativos de ópera, que vienen teniendo una destacada presencia en nuestro medio musical.
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