7 de julio 2003 - 00:00

"Reivindica a la mujer, pero no es feminista"

Reivindica a la mujer, pero no es feminista
El estreno de «La Prisionera » de Emilio Carballido, con dirección de Francisco Javier, reúne por primera vez en un escenario a Martha Bianchi y Catalina Speroni. Ambas protagonizan junto a Luis Campos una sencilla y emotiva historia que refleja la situación de la mujer en Latinoamérica y sus esfuerzos por alcanzar las reivindicaciones más elementales. Corre el año 1931 y la culta y aristocrática María Antonieta está prisionera en un faro por manifestar a favor del voto femenino en plena dictadura militar en un país caribeño. Pero durante su estadía irá creando un importante vínculo afectivo con la esposa de su carcelero. La pieza está inspirada en una experiencia de juventud que la actriz María Teresa Castillo --fundadora del grupo de teatro venezolano «Rajatabla»- le relató al escritor, guionista y traductor Emilio Carballido, considerado el patriarca de la dramaturgia mexicana contemporánea (entre sus obras más exitosas figuran «Orinoco» y «Rosa de dos aromas»). «La prisionera» subirá a escena el 11 de julio en el Teatro Regina (Santa Fe 1235). Dialogamos con las dos actrices.

Periodista:
La obra transcurre en algún lugar del Caribe y está llena de localismos ¿Se hizo una adaptación del texto?

Martha Bianchi: El director decidió respetar la época y el lugar, porque cualquier cambio al respecto le iba a quitar fuerza a esta historia. Por eso mantuvimos el tú.

Catalina Speroni: Sólo cambiamos algunas palabritas que no son fáciles de entender para un argentino.


P.:
¿Qué temas destacarían de esta pieza?

C.S.: En un sentido muy general, hay varios temas que se oponen: la educación versus el poder, el autoritarismo contra la democracia, la inteligencia contra la fuerza bruta. Pero lo más fuerte de todo es el despertar de conciencia que va experimentando una mujer muy simple con la ayuda de otra más libre y más culta.


M.B.: El autor nos cuenta que cuando se toma conciencia de algo ya no se puede volver atrás. Sin duda la educación es una herramienta fundamental para la libertad, pero también hace falta un contexto social para que todos tengan las mismas posibilidades de acceso. Eso es lo que diferencia a la prisionera de la mujer del carcelero. Ella puede estar presa pero internamente es un ser libre, tiene educación y herramientas para elegir su destino, la otra mujer no.


P.:
El teatro de Carballido refleja una profunda admiración por las mujeres y una crítica visceral del machismo, al que asocia directamente con regímenes autoritarios, como en este caso.

MB.: Es que a partir de los años ochenta se empezó a entender que el machismo es un componente constitutivo del autoritarismo que embreta a los varones, pero también muchas mujeres han sido sostenedoras de este estado de cosas.


C.S.:Yo creo que hubo cambios muy profundos y que las mujeres estamos adoptando otro rol, pero la sociedad sigue siendo muy machista. Ahora los hombres están aceptando esa parte de espiritualidad y creatividad que les faltaba y las mujeres disfrutan de más libertad e igualdad; pero para eso unas cuantas generaciones de mujeres -incluida la míapor defender ese espacio nos hemos quedado solas de golpe.


M.B.: Es que al principio las mujeres tuvieron que hacer una confrontación muy grande con los hombres, no porque estuvieran en contra de ellos -ya que para mí el feminismo es un movimiento de profundización de la democracia, nada más que eso-sino porque había una gran resistencia a cualquier tipo de cambio. No es un movimiento contra los hombres --como se ha dicho muchas veces para satanizarlo y hacer que nada cambie-sino una manera de sumarlos mejor, en el reconocimiento de que nuestras diferencias son complementarias y que esto no significa ser ni más ni menos que el otro, sólo diferentes. Por eso es importante reivindicar el derecho de los hombres a asumir la vida afectiva que la cultura les negó, porque en esta cultura patriarcal, en la que las mujeres nos hemos visto postergadas durante mucho tiempo, tampoco los hombres han logrado la felicidad.


P.:
Usted ha trabajado dentro del feminismo por mucho tiempoy desde hace 15 años preside el organismo «La mujer y el cine». Su participación en esta obra es todo un gesto.

M.B.: Pero no se trata de una obra feminista, está escrita por un hombre que brinda un enfoque muy interesante sobre el lugar de la mujer. Aquí son dos mujeres de distinta extracción social que forman una especie de triángulo con este hombre que encarna el poder. Pero mientras una de ellas avanza, la otra todavía no llegó a tener plena conciencia de cuál es su lugar. Creo que derivamos en el tema del feminismo porque la situación de la mujer cambió mucho en este tiempo, pero no nos olvidemos que «La prisionera» es producto de la mirada de un hombre.


Entrevista Patricia Espinosa

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