16 de enero 2001 - 00:00

Ritos y sorpresas de las máscaras

Ritos y sorpresas de las máscaras
(15/01/2001) La exposición «Máscaras II» que exhibe trabajos de alrededor de cuarenta artistas en la galería Filo bien puede perseguir la intención de propiciar el juego y acompañar los ritos del Carnaval durante el verano porteño, pero la presunta distensión del tema no excluye el desafío.

El poder expresivo de una máscara es tan elocuente, que con sólo una mirada es posible descubrir algunas obras que trascienden el espíritu lúdico de la muestra.

Aunque expresa la intención de forjar una identidad ficticia, la máscara del escultor Pájaro Gómez, con su antifaz de madera y su nariz aguileña de metal, termina siendo más afín a sus obras que su propio rostro.

También Pedro Roth toma su oficio, en este caso la fotografía, como tema de su máscara: retrata un personaje y lo presenta en nueve expresiones diferentes e incluso y sobre todo, contradictorias.

Mercedes Esteves
, a tono con los tiempos que corren, digitalizó una de las 24 máscaras blancas y negras de rasgos idénticos realizadas en la década del setenta y presentadas entonces en cajas de embalaje que cumplían a su vez la función de exhibidores y pedestales.

Estas máscaras, que recorrieron el mundo y están en manos de varios coleccionistas, aspiran a congelar un instante de nuestra historia con una metáfora: los 24 rostros son los 24 fotogramas que necesita el cine para provocar la sensación de movimiento.

Clorindo Testa
, artista, arquitecto y coleccionista de máscaras africa-nas, presentó dos trabajos con ambición diferente: uno es casi su autorretrato, los ojos son dos lápices que simbolizan la fusión de sus dos herramientas principales, la mirada y la capacidad de representar lo que observa; frente a ese gesto sensible, la otra máscara semeja un yelmo inexpugnable, en los tonos grises y fríos del acero.

Viviana Macías
rompe el esquema tradicional y oculta su máscara dentro de una caja; una pequeña apertura permite acceder a otras sensaciones, las que provoca palpar un rostro suave y un pelo sedoso.

Un texto de Charlie Espartaco y obras de Oscar Smoje, Claudia Aranovich, Luis Wells, Marino Santa María, Nora Iniesta, Matilde Marín, Cacho Monarstisky y Ricardo Martín, entre otros, completan la mascarada.

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