30 de abril 2002 - 00:00

Romay: "La TV de hoy carece de sustento"

Alejandro Romay
Alejandro Romay
Alejandro Romay puede pasar rápidamente del entusiasmo al fastidio. Se entusiasma con el estreno de «El violinista en tejado», con el éxito de «Tanguera» la obra producida por uno de sus hijos, Diego Romay; con el teatro Alcalá Palace que está remodelando en España y con el canal de TV que tiene en Miami. También discute si estrena primero «Hair» o «Amor sin barreras» mientras programa «El diluvio que viene» o se interesa en lograr los derechos de «The Producers», la obra de Mel Brooks («Con un fracaso, millonarios»).

Pero se indigna cuando se cruza, y lo es a cada momento, con la situación argentina, o cuando se le hace alguna mención a la venta del ex «Canal 9». Es inevitable que quien es conocido como el Zar de la TV hable de la situación actual de ese medio.

«A la TV la veo mal porque hoy no cuenta con su principal sustento que es la publicidad. Tanto Suar como Tinelli, dos hombres importantes de la televisión, están al borde de la quiebra. Nos faltan quienes hicieron la TV, los auspiciantes. Las empresas no tienen partidas para publicidad y la única que pueden hacer es la mínima para mantener sus marcas. Hoy habría que empezar todo de nuevo»
, dice a este diario.

Se sonríe, también, con las versiones que lo hacían potencial comprador de «Azul TV». «Hubo algún diálogo, pero la gente de Telefónica dijo una frase que cortó la relación: Romay quiere comprar barato lo que nos vendió caro. Para mí fue un elogio. Creo que un canal es importante y valioso, pero lo quiero comprar barato porque hoy en el mundo tienen precios muy bajos y hay una disposición a la venta de todas las grandes empresas. Vendí el 9 cuando las investigaciones confirmaron la caida de la recaudación y busqué venderlo a un consorcio internacional. Hoy no creo que Telefónica consiga comprador para «Azul». Y si «Clarín», porque le va mal, quisiera vender Canal 13, tampoco podría. En el 2000 ningún canal llegó a facturar 2 millones por mes y necesita no menos de 5 millones para tener una buena programación», agrega.

Pero, a uno de los hombres que creó la televisión argentina, le tienta imaginar su regreso: «Volvería con mi gente pero dando oportunidad a otros, porque creo que hay muchos que están esperando una oportunidad». Pero de inmediato «vuelve a la realidad»: «aunque hoy, no tomaría un canal ni reg a l a d o , ahora estoy ubicado en el teatro».

Su amor al teatro le viene de aquella vez que en su Tucumán natal, la directora de la escuela, señorita Andreozzi, le hizo recitar el «Martín Fierro»: «Allí se me metió en la vida la pasión por el mundo del espectáculo», recuerda.

Si bien dice que no volvería como dueño de un canal, Romay regresó junto con Héctor Ricardo García como asesores ad honorem de Canal 7. «Fue una buena idea de Duhalde, a quien ayudamos, dándole apoyo publicitario cuando siendo gobernador lanzó un emprendimiento para la construcción de casas económicas. Hará dos meses nos juntamos con García a charlar sobre lo que se podía hacer con Canal 7. Él tiene una estructura muy sólida para hacer los noticieros, y yo me dedicaría a la ficción, sobre todo para llevar el gran teatro a la pantalla para enfrentar lo que se ofrece, que en su mayor parte es basura, exhibición de desgracias, competencia para ver quién grita más. No sé si los cambios que planteamos no pasaron de ser el sueño de una noche de verano».

Romay
confia tener buen acercamiento a Héctor Ricardo Garcia: «nos hablamos permanentemente, me parecería muy bien que pusieran nuestras ideas en la pantalla, creo que ayudarían al canal del Estado». Entre los ofrecimientos que se hicieron estuvo reflotar los tapes de «El teatro de Dario Vittori» que es propidad del dueño de Crónica TV.

«García es un hombre rápido e inteligente»
, dice Romay. «Cuando a comienzos de los 70 nos tomaron los canales él se llevó a su casa esos programas de altisimo valor artístico que acercaron cultura a la gente. Yo no hice lo mismo y la primera orden que dieron fue 'nacionalizar la TV' y borraron los 500 programas de «Alta Comedia», donde estaba lo mejor del repertorio teatral mundial, por ejemplo las obras de García Lorca que hicimos con Lola Membribes. Ofecí gratuitamente programas como «Las noches del folklore», «Grandes Valores del Tango», hacer uno de esos programas que por los años '60 llamábamos de casting o para la juventud, y hoy se llaman «Bandana» o, en España, «Operación Triunfo», de aquellos programas de Canal 9 surgieron los que hoy son grandes figuras del teatro, el cine y la TV. Además ofrecí poner gratis los estudios que me tiene que devolver Telefónica».

Se molesta cuando considera que eso entró como parte de la venta de
Canal 9. «Es un craso error del periodismo, yo vendí la onda, no el equipamiento ni los edificios, y allí hay 5 salas de ensayo, 4 de información y 16 para producir ficción».

Para
Romay uno de los grandes problemas de «Canal 7» es la cantidad de empleados. «No depende de nosotros que el Estado esté dispuesto a cambiar la estructura de Canal 7, pero pienso que así es imposible conducir un canal y modernizarlo. Bueno, no se puede echarle siempre la culpa al gobierno. Esto viene de lejos. Cada administración llevó a sus amigos y los dejó. Un canal que nació con don Jaime Yankelevich con 66 personas hoy tiene 600, y puede producir poco y nada. Y no me olvido que desde Canal 9 exportamos televisión argentina, teleteatros, telenovelas y telecomedias, y que uno de los primeros en comprar los derechos exclusivos fue Silvio Berlusconi para Italia. Pero, realmente, yo no tengo estómago para entrar a Canal 7 a despedir a centenares de personas».

A
Romay le va bien con el Canal 41 que tiene en Miami. Comenta cómo en 9 años conquistaron al público latino, «en el que se incluyen los 180 mil argentinos que residen allí. Algunos de ellos me saludan cada vez que paso en bicicleta por la avenida Collins. No hemos convertido en un bandera, no por nada alcanzamos los 15 puntos de rating enfrentando a las grandes cadenas norteamericanas. Me gustaría hacer teatro allí, pero no hay mucho espíritu teatral».

•Teatro

El teatro, como siempre, entusiasma a Romay. «En este momento todos los empresarios teatrales perdemos plata, pero amamos el espectáculo y lo hacemos con fervor y con ilusión. Algún día se arreglará el país, porque no hay ninguno más rico potencialmente que la Argentina, y le podremos pagar mejor a los actores, y hacer un teatro todavía mejor, aunque el que estamos haciendo es muy bueno y hacía años que no se hacía entre nosotros. Cuando fui a ver «Tanguera», me emocioné porque tiene un tema tradicional y potente con una fórmula diferente, ya tiene contratos para su gira por Europa y para ir a Japón. De «El violinista en el tejado» me tuve que ir antes de que terminara porque estaba llorando a moco tendido. Esa obra, que ya tiene casi 60 años, es siempre actual y ofrece problemas permanentes: el odio racial, la diferencia de costumbres, el desencuentro de padre e hijos, los hijos que se van. El talento, el humor y la capacidad de Pepe Soriano y Rita Cortese dan ánimo y seguridad al elenco de 50 bailarines y cantantes. Yo soy viejo perro del espectáculo, soy el productor, la hice tres veces, no me tenía que emocionar, pero esa obra me conmueve porque es vital, y pega fuerte».

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