Rosario Flores: mejor tradicional que pop

Espectáculos

Presentación de «De mil colores». Actuación de Rosario Flores. (Teatro Gran Rex, 3 de mayo.)

Rosario Flores viene de una familia muy relacionada con la música y el canto. Pero llegó al negocio del espectáculo en España cuando, para trascender, era necesario subirse a algunas corrientes de moda. Al parecer, no le molesta ese lugar; se la nota cómoda. Y entonces, se mueve con frescura en ese terreno que une la música flamenca con el pop, las raíces de los sonidos de la tierra andaluza con los que marca la industria discográfica y del show business. Ahora volvió a la Argentina después de mucho tiempo y aunque vino a presentar su nuevo disco, «De mil colores», se notó que el público local sigue recordándola por temas de una cierta antigüedad, como el clásico «Lucía» de Joan Manuel Serrat o el muy difundido «Estoy aquí». En un lunes porteño frío y frente a un Gran Rex que lució lleno -aunque con muchos invitados-la española cumplió. Mezcló canciones del nuevo CD con temas de otros álbumes, se apropió del escenario (sin duda, su mejor virtud está en el vivo), desplegó soltura y exhibió su voz aguardentosa y raspada, otra de sus virtudes. Fue mejor cuando más se acercó al flamenco, a la rumba, al canto desgarrado de Andalucía; y menos trascendente cuando se apoyó en un pop más convencional. Todo, sostenido en una banda numerosa de doce músicos que combina guitarras eléctricas, bajo, batería, saxo, trompeta, trombón, con instrumentos de factura más antigua de origen latinoamericano.

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