2 de agosto 2004 - 00:00

Saccone: "Hacer un musical, pero con el agua al cuello"

Viviana Saccone: «Esta es la primera obra que tiene una traducción simultánea al lenguaje de los sordomudos, un sector social totalmente descuidado por el espectáculo».
Viviana Saccone: «Esta es la primera obra que tiene una traducción simultánea al lenguaje de los sordomudos, un sector social totalmente descuidado por el espectáculo».
Tras un año sabático en televisión, la actriz Viviana Saccone acaba de estrenar en el Teatro Picadilly (Corrientes 1524) «Reflejos en el agua», comedia dramática de Alberto Borla, dirigida por Federico Palazzo (más conocido por su trayectoria televisiva que incluye, entre sus últimos títulos, a «Buenos vecinos», «El hacker», «Franco Buenaventura» y «Culpable de este amor»).

«Reflejos en el agua»
transcurre en la terraza de una vivienda aislada por la inundación, donde vive una mujer de escasos recursos con sus dos hijos ya adultos. En medio de la catástrofe, los personajes comienzan a desnudar viejos resentimientos y frustraciones, mientras ensayan distintos números musicales a la espera de que alguna cámara televisiva llegue a la zona y registre sus habilidades artísticas. Graciela Pal, en el papel de la madre, y Claudio Garófalo, completan el reparto. La obra tiene la particularidad de ser el primer espectáculo teatral argentino con traducción simultánea al lenguaje de señas (los domingos a las 20). Las demás funciones son los jueves, viernes y sábados a las 21.

Periodista:
Al oír hablar de inundación uno indefectiblemente piensa en el drama santafesino...

Viviana Saccone: Es algo que lamentablemente se repite año tras año. Pero, si bien el autor aborda el tema de las inundaciones, no se queda haciendo hincapié en eso, ni se limita a hacer una denuncia. Aprovecha para hablar de otros conflictos y secretos familiares que van saliendo a la luz. En una situación de aislamiento, a esa madre y sus dos hijos no les queda otra que empezar a mirarse a fondo.


P.:
¿De quién fue la idea de montar esta obra?

V.S.: Es un proyecto compartido entre el director y yo, que además de haber trabajado juntos en televisión, tenemos una historia común... y una hija de un año. Justamente este proyecto se interrumpió con la llegada de nuestra bebé, así que recién lo retomamos después de su nacimiento. La obra nos movilizó mucho a los dos. El, como director, lo primero que nos dijo fue que ésta era una obra para que la disfruten los actores, y que él sólo tenía que acompañarnos porque básicamente es una obra de vínculos que invita a hacer un viaje interno.


P.:
Los tres personajes desarrollan un pequeño show musical dentro de la obra.

V.S.: Así es, podría decir que yo canto, pero no generemos expectativas en los lectores... Es un show que está muy relacionado con la humilde condición de estos personajes. Aclaremos que esta pobre gente cree que si la prensa viene a cubrir el tema de las inundaciones y los ve haciendo el show, podrían hacerse famosos y salvarse.


P.:
Usted dedicó prácticamente toda su carreraa la televisión ¿Qué expectativas le despierta hacer teatro?

V.S.: Muchísimas, porque además es la primera vez que actúo en la calle Corrientes. Tenía muchas ganas de hacer teatro porque la palabra tiene otro peso y uno se identifica más con lo que dice y está mucho más comprometido con su personaje, más allá de que esté de acuerdo con él. A mí me fascina ver cómo Arminda, mi personaje, resuelve sus conflictos con las escasas herramientas que tiene. Yo creo que hacer teatro me permite trabajar en papeles muy diferentes de los que estoy habituada a hacer.


P.: Arminda
es una mujer de baja condición que por momentos utiliza un lenguaje bastante grosero, no tiene nada que ver con las heroínas que mostró en televisión.

V.S.: Se ve que doy un look refinado, porque siempre me ha tocado interpretar a mujeres delicadas y frágiles, como encorsetadas. Yo reniego de los encasillamientos, pero a veces no puedo zafar. Por eso prefiero arriesgarme a que la gente me vea en un papel muy diferente de los que ya hice.


P.:
¿Cuándo vuelve a la TV?

V.S.: El año que viene, pero todavía estoy en tratativas, porque tiene que ser algo que me guste mucho.


P.:
¿Qué los decidió a incorporar la interpretación simultánea para sordos en la función de los domingos?

V.S.: Fue una idea del director. El siempre tuvo mucha conciencia de la gran necesidad de integración que tienen los sordos. Si ellos no cuentan con una traducción simultánea al lenguaje de señas quedan totalmente excluidos del teatro. Está a cargo de tres intérpretes ubicados en el ala izquierda de la sala.


P.:
Tal vez sirva de ejemplo para otros proyectos.

V.S.: ¡Ojalá! Para nosotros fue todo un desafío porque tampoco es algo que se haya hecho o del que se tenga mucha experiencia, así que tuvimos que trabajar y ensayar mucho, con la colaboración de algunos intérpretes y de varios hipoacúsicos que nos supervisaron y nos fueron guiando.


P.:
¿Todo esto lo descubrieron a través de algún caso muy cercano?

V.S.: Esto lo viví directamente, porque mi cuñado es sordo. Cuando lo conocí me pasó lo que a todo el mundo, al principio sentí como una traba hasta que logré conectarme y mirarlo a los ojos confiando en que podía leerme los labios y en que nos estábamos entendiendo. Más que abrir los sentidos, en realidad, se trata de abrir el alma.


Entrevista de Patricia Espinosa

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