Satírica mirada al interior de los programas de chismes

Espectáculos

Esta película puede darle medianamente la razón a todo aquel que desconfíe de la alegría y la amistad entre los miembros de un programa, y sospeche que algunas figuras de la televisión viven del canje, hablan de cosas serias sin mayor conocimiento, desesperan por tener un primer plano, dos puntos más de rating y una extensión del contrato, y acuerdan de antemano lo que en cámara parecerá una situación repentina, inesperada. Y decimos medianamente, porque en este caso hay una situación de veras inesperada. Alguien, con una primicia al aire, va a deshacer todo lo que había preparado el conductor (y de paso un matrimonio). También va a tener primeros planos, rating, canjes, contrato nuevo. Pero el paquete incluye otras cosas: envidias, amenazas, chantajes, traiciones, y una cámara de seguridad pendiendo como la espada de Damocles en el pasillo del canal.

No cabe adelantar nada. Solo advertir que ésta es una comedia policial bien lograda, de giros sorpresivos donde se alternan el rosa con el negro, y es, en primer término, una crítica bien ácida de la televisión, pensada por alguien que trabaja en ella desde hace años, la vio evolucionar e involucionar, la conoce a fondo, y la ama, el director Maxi Gutiérrez. La pensó junto a Jorge Maestro, Gonzalo Zelaya y Azul Lombardía, y la hizo con un largo lote de intérpretes que conocen el paño y con él se dan lustre, empezando por Florencia Peña, Favio Posca, Soledad Silveyra y Campi. Otra curiosidad: entre los productores figuran en primer término el Ministerio de las Artes, la Cultura y el Patrimonio de Chile, y la Universidad Nacional de La Matanza. Vale decir, ésta es la primera coproducción chileno-matancera. Y es buena.

“La panelista. El circo de la realidad” (Argentina-Chile, 2019). Dir.: M. Gutiérrez. Int.: F. Peña, F. Posca, Campi, S. Silveyra.

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