4 de noviembre 2004 - 00:00

"Secretos de un secuestro"

Muy bien actuado (sobre todo por Willem Dafoe), lo que pudo ser un eficaz policial termina siendo un riguroso, pero aburrido, ejercicio de estilo.
Muy bien actuado (sobre todo por Willem Dafoe), lo que pudo ser un eficaz policial termina siendo un riguroso, pero aburrido, ejercicio de estilo.
«Secretos de un secuestro» (The Clearing, EE.UU., 2004, habl. en inglés). Dir.: P.J. Brugge. Int.: R. Redford, H. Mirren, W. Dafoe, A. Nivola, M. Craven, M. Sagemiller, W. Crewson.

Como ejercicio de estilo, este film es todo un ejemplo de rigor y coherencia narrativa: el director debutante Pieter Jan Brugge muestra de un modo casi brillante cómo adaptar una historia policial, filmarla correctamente con sólidos actores, y luego descomponerla contándola de manera no lineal hasta volverla completamente aburrida.

Esta tarea no es fácil, pero «Secretos de un secuestro» logra el objetivo plenamente, lo que puede servir como ejemplo futuro en escuelas de cine, pero no ayuda para recomendarla ni como thriller, ya que carece casi de suspenso, ni como drama, ya que la frialdad de la narración no lineal borra todo el potencial emotivo, ni mucho menos como film de arte, entre otras cosas, por sus diálogos sentenciosos y muchas veces inverosímiles.

Pese a todo, el rigor actoral de Willem Dafoe, Helen Mirren y Robert Redford, la ascética puesta en escena y la intriga natural que provoca el relato sobre el secuestro de un ejecutivo por parte de un antiguo subalterno frustrado y desequilibrado consiguen que en la práctica el film se vea con cierto interés. Un interés que decrece a medida que el estilo desapasionado del director se impone a todo lo demás.

La insistencia en separar por un lado las vivencias de la esposa lidiando con el pago del rescate, el FBI y distintas revelaciones desagradables generadas por el crimen, mientras por otro lado, y en otro orden temporal, cortar la acción con absurdos diálogos entre secuestrado y secuestrador (otra de esas extrañas, siempre talentosas, caracterizaciones de Dafoe) terminan quitándole todo interés al asunto.

Estrenado en medio de la psicosis por los secuestros que se viven en nuestro país, no se le puede reprochar al film el hecho de mostrar una modalidad totalmente distinta a lo que se ve en nuestros noticieros, ajena incluso a los más comunes en Estados Unidos, ya que el guión se inspira en un curioso secuestro que tuvo lugar en Holanda, tierra natal del director.

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