24 de enero 2006 - 00:00
Seleccionado literario se adelantó al Mundial
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El Estadio
Olímpico de
Berlín será el
escenario central
en lo deportivo,
pero el Mundial
ya propicia
hechos culturales
como el debate
literariofutbolístico
de
Henning Mankell,
Péter Esterházy y
Javier Marías
entre otros.
Javier Marías, autor de «Corazón tan blanco» y « Mañana en la batalla piensa en mí», entre otras novelas, seguramente el escritor español de más prestigio en Alemania, discrepó: «Cuando escribo y estoy haciendo un pasaje complicado o que yo juzgo de particular belleza, a veces tengo la sensación, quizá equivocada, de estar tocando el piano o algo que sólo he hecho en un salón: que estoy toreando...»
Tim Parks, que con su novela «Destino» pasó a formar parte del denominado «dream team» británico y ha escrito, además, sobre el fútbol italiano, fue el más pesimista al referirse a las dificultades para poner en palabras un partido de fútbol. «Lo peligroso de escribir sobre fútbol es que lo que uno escribe no es interesante, lo interesante es lo que ocurre en el campo».
«Es perfectamente posible escribir de fútbol», dijo en otro momento Javier Marías, quien evocó la «figura trágica del futbolista», un profesional que se retira a los treinta y pocos años. «El destino trágico de un jugador es que siempre será el que fue», dijo.
Calixthe Beyala y el húngaro Esterházy se enzarzaron en un vivo debate sobre fútbol y lenguaje que, en realidad, refleja dos escuelas literarias opuestas. El húngaro señaló la infinidad de sinónimos que los locutores usan para designar la pelota.La africana defendía el uso de metáforas para abordar la descripción del deporte. «¿Qué metáforas ha inventado usted?», le preguntó Beyala a Esterházy. Este respondió: «Creo que una pelota es una pelota, no un esférico o un balón. Si hay que decir quince veces pelota, pues se dice, y ya está».
Los esfuerzos de muchos escritores por aproximar el fútbol y la literatura se diluyeron en el debate final, el sábado por la noche, cuando cuatro escritores se enfrentaron a cuatro personas procedentes del mundo futbolístico: una jugadora, un árbitro, un entrenador y un ex jugador. Entonces quedó claro que deportistas y literatos hablan de cosas distintas cuando hablan de fútbol.
La conexión entre literatura y fútbol sorprende en muchas ocasiones. Así, por ejemplo, el austr aco Stefan Griebl eligió como seudónimo Franzobel (Fran2-0Bel) a raíz del resultado de un partido de fútbol en el que Francia ganó por 2 goles a 0 a Bélgica. El escritotr austríaco ha publicado dos obras en las que el futbol es el gran protagonista «Mundial. Oraciones al dios fútbol» y «Futbolcracia».
Franzobel y Javier Marías evocaron el fútbol de antaño, cuando supuestamente había más humor en la cancha. «Con permiso -terció el árbitro Bernd Heynemann-; ustedes no pueden juzgar porque no están en el campo. Les puedo decir que todavía hay diversión».




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