La serie "Homeland" lanzó su octava y última temporada

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A lo largo de sus capítulos se distinguió en su género por no plantear personajes ni hechos estereotipados.

“Homeland”, multipremiada serie ganadora de cinco Globos de Oro y ocho Emmys, estrenó anoche el segundo capítulo de su octava y última temporada. Como en las ediciones anteriores, son 12 episodios que se lanzan escalonadamente los lunes a la 1.30, para quedar disponibles en Flow a partir del día siguiente. Tras siete temporadas siguiendo el pulso de la agente de la CIA Carrie Mathison, interpretada por Claire Danes, y Saul Berenson (Mandy Patinkin), la octava entrega llega a nueve años del debut de la primera y lejana primera temporada. La trama gira en torno al soldado Nicholas Brody, quien regresaba luego de años de habérselo dado por muerto y la sospecha de Carrie de que pudiera tratarse de un converso devenido agente de Al Qaeda.

La serie abordó desde los conflictos en Irán, las intrigas en Washington o la revolución en barrios populares de Venezuela, en tanto esta última temporada está estrechamente ligada con lo ocurrido en la anterior.

La última imagen de la séptima temporada mostraba a Carrie balbuceando y entre convulsiones, evidentemente desconectada de la realidad. Había quedado secuestrada y posteriormente liberada tras un intercambio por espías rusos, con lo que el arranque del capítulo inaugural la mostró retenida en un gulag ruso (campo de trabajos forzosos). Pero ni su cuerpo sanando a cuentagotas, ni su memoria fragmentada y dañada detuvieron a Saul Berenson, Asesor de Seguridad Nacional del nuevo presidente, quien acudió a su ayuda. La misión: frenar un conflicto creciente en Afganistán y negociar la paz con un grupo radical talibán.

Y una vez más los huecos insondables en la mente de Mathison funcionan como metáfora de la inteligencia gubernamental: brillante pero no confiable y vital pero peligroso.

Danes expresó a The New York Times “Cada año, cada temporada, la relación entre Mathison y Berenson se consolidó más y la confianza fue creciendo. Siempre fue un gran alivio desarrollar ese vínculo pese a que algunas escenas de la serie fueron estresantes. Esa es una de las cosas que más extrañaré, porque ¿cuándo volveré a tener eso? ¿Cuándo podré trabajar con alguien constantemente durante ocho años?”.

Por su parte, Mandy Patinkin reconoció que “Homeland” planteó un panorama de entretenimiento y acción sobre temas reales y delicados que preocupan a los Estados Unidos. “A veces nos preguntábamos: ‘¿Quién es el terrorista?’, ‘¿Es una persona en el Departamento de Estado?’, ‘¿Está en una mezquita?’, ‘¿Es un hombre blanco?’, ‘¿Un hombre islámico?’, y esa responsabilidad es interesante. A medida que los políticos usan el terror y el miedo para ser elegidos en todo el mundo, adoran una serie como la nuestra, hasta cierto punto, porque puede ayudar a generar más tensión. Es lo que vende, pero en realidad ‘Homeland’ es una novela de ocho años y 12 capítulos por temporada. Por eso, y para ser justos, no puedes leer sólo este capítulo cuando el político es el malo o la persona religiosa en la mezquita es el malo”, reflexionó Patinkin haciendo referencia a algunas críticas que tuvo la serie, presumiblemente por incentivar el racismo contra los musulmanes.

Precisamente, la producción tuvo que lidiar con una protesta en ese sentido durante el rodaje de la quinta temporada cuando unos artistas del grafiti contratados para decorar un espacio, que sería un campamento de refugiados, escribieron ‘’Homeland’ es racista’ en árabe y el mensaje quedó registrado en cámara cuando se estrenó en TV.

“Realmente fue un llamado de atención para todos nosotros”, reflexionó Patinkin.“Creo que podríamos haber sido más sensibles a eso”, sostuvo Danes.

Esta serie de acción con dilemas morales geopolíticos, dejó reflexiones respecto de que no todos los problemas en Medio Oriente precisan una solución militar. Además, exhibió los daños colaterales del programa de drones estadounidenses, el peligro de guerras con gas sarín y otros tantos hechos.

Habrá que ver si esta temporada final depara personajes tan inolvidables y bien construidos como el de Brody, Peter Quinn (Rupert Friend) o Dar Adal (F. Murray Abraham), misión difícil pues sus construcciones tuvieron el beneficio de las diferentes temporadas para tensar arcos dramáticos sólidos.

Aquellos personajes demostraron que se puede ser despreciable y amado al mismo tiempo, que nunca se termina de descifrar a qué bando responden o si un vuelco inesperado puede hacerlos cruzar a la vereda opuesta. Ningún villano fue totalmente malo ni ningún héroe completamente bueno, partiendo de una protagonista como Carrie, con mente frágil, personalidad volcánica y conducta impredecible.

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