«Serrat sinfónico». Actuación de Joan Manuel Serrat (voz). Con Ricard Miralles (piano) y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por Juan José García Caffi. (Teatro Colón, 3 de marzo).
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
La pregunta que uno puede hacerse es si una sala como la del Colón y los arreglos sinfónicos -en este caso, obra de J.A.Amargós fueron un aporte real para Joan Manuel Serrat. La respuesta es negativa.
El Colón estaba repleto, las calles aledañas convertidas en zona liberada y se podía estacionar en todas partes. Ya en la sala se mezclaban funcionarios como el vicepresidente Daniel Scioli, el jefe de gobierno Aníbal Ibarra, su vicejefe Jorge Telerman y el director del teatro Gabriel Senanes, con artistas como Víctor Heredia, León Gieco, Roberto Fontanarrosa e Iván Noble y un público mayoritariamente femenino.
En el escenario, y con la garganta algo más cascada que en otras oportunidades, el catalán jugó su juego y ganó. En casi tres horas de espectáculo, con la apoyatura de la Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Juan José García Caffi y con el respaldo de su fiel compañero Ricard Miralles al piano, cantó una larga lista de sus clásicos, muchos de los cuales están incluidos en su reciente álbum «Serrat Sinfónico».
Lo dicho: el formato sinfónico, demasiado sofisticado para canciones que se llevan mejor con un arreglo sencillo, no aportó a sus composiciones. Y lo mejor llegó cuando cantó acompañado exclusivamente por su pianista y entregó una muy bella versión de «Balada de otoño». Aunque sus seguidores se fueron con la sensación de haber participado de un hecho histórico.
Dejá tu comentario