6 de septiembre 2004 - 00:00

"Shakespeare y la comedia musical son un gran complemento"

James Murray: «Dirigir una escena como la del encuentro de los amantes en el balcón es lo más difícil, porque ya se ha convertido en un ícono y el espectador debe percibirla como si fuera novedosa».
James Murray: «Dirigir una escena como la del encuentro de los amantes en el balcón es lo más difícil, porque ya se ha convertido en un ícono y el espectador debe percibirla como si fuera novedosa».
Se está exhibiendo en el British Arts Centre (BAC) una versión en inglés, con subtítulos en español, de «Romeo y Julieta». El clásico fue adaptado y dirigido por James Murray, director de «Jazz, swing, tap», recordado éxito en la cartelera de teatros de Buenos Aires. Murray también nació en esta ciudad, pero desciende de una tradicional familia británica de la que heredó su vocación shakespeareana.

Tras completar sus estudios teatrales en Nueva York y Londres (en la London Academy of Music and Dramatic Arts), Murray volvió a la Argentina, donde trabajó durante muchos años como actor hasta que finalmente decidió fundar su propia compañía (Actors Repertory Theatre) con el objetivo de difundir el teatro de habla inglesa. Este es el primer Shakespeare que dirige con un heterogéneo elenco integrado por actores de origen argentino, británico e israelí.

Periodista:
¿Cómo contactó a estos artistas extranjeros?

James Murray: Todo empezó cuando conocí a dos actrices inglesas que estaban varadas en Buenos Aires porque se habían enamorado de dos argentinos, y la verdad es que todos pensamos lo mismo: «¡Qué bueno sería hacer Shakespeare en inglés y armar una compañía!». Como en el elenco hay varios actores argentinos, le pedí a Simone Jenkinson (una actriz inglesa, ex integrante de «De la Guarda») que trabajara los textos con el elenco. También se sumó a la compañía Ofer Ravid, un actor israelí que además de actuar en la obra, se ocupó del entrenamiento físico de los demás actores para las escenas de pelea. De esto sabe mucho porque sirvió durante 5 años en el ejército israelí.

P.:
¿Es cierto que el actor que interpreta a Paris es sobrino de Christopher Lee?

J.M.: Sí, es Christopher Botsford. Su padre es primo de Christopher Lee. ¿Qué extraña conexión, no? De «Drácula» a «El señor de los anillos» y de ahí al British Arts Centre. Le doy otro dato curioso, Andrew Ian McKenna, el actor que hace de sacerdote, nació en Stratfordupon-Avon, igual que William Shakespeare.


P.:
¿Cómo encara su versión?

J.M.: Enfrentados a « Romeo y Julieta», a los más jóvenes les encanta, sobre todo, la acción vertiginosa de la obra. Hasta a mí me sorprendió cuando la releí. No recordaba que fuera tan dinámica. Así, ubiqué la acción en una Verona más contemporánea y pueblerina, donde todo el mundo se conoce y las peleas transcurren en los bares. En la puesta ocupan un papel muy importante la iluminación de Andrew Atkinsons, que estuvo trabajando en las Olimpíadas, y el vestuario. A medida que avanza la acción se va pasando de los tonos cálidos a los fríos y de los colores claros al negro. Fue una elección riesgosa pero funciona, cada vez que veo ese cambio en escena me da un escalofrío.


P.:
A la vista de tanta « versión libre» últimamente ¿qué dificultades presenta un texto de Shakespeare para el público de hoy?

J.M.: Sea Shakespeare u otro autor no es fácil montar teatro clásico, porque de alguna forma el público se ha desacostumbrado a escuchar. Si uno logra, al menos, que tres o cuatro escenas queden en la memoria del espectador, la batalla está ganada, porque seguramente le va a quedar cierta inquietud de volver a ese texto. Por eso me ocupé de que la acción pueda ser captada con claridad aunque uno sea sordo. Obviamente, traté de realzar los momentos más poéticos de la obra, como la escena del balcón. Fue la que más horas ensayamos, porque además de ser complicada ya se ha convertido en un ícono muy recorrido; había que recuperar su magnífica poesía.


P.:
Usted ha dirigido comedias musicales en colegios bilingües y el año pasado sorprendió al público con «Jazz, swing, tap» ¿Cómo congenia ese género con Shakespeare?

J.M.: Son un excelente complemento, con muchos puntos en común. En ambos casos, hay que saber escuchar.


Entrevista de Patricia Espinosa

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