23 de mayo 2002 - 00:00
"SHOWTIME"
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Robert De Niro
De Niro ya intentó en otras ocasiones dejar de apalear gangsters italoamericanos y buscar una tecla humorística, algo no siempre fácil con tanto «Taxi Driver» y «Toro Salvaje» a cuestas. Lo bueno de «Showtime» es que permite el humor a través del énfasis de los tics habituales de De Niro, y su interacción con las maravillosas tonterías de Eddie Murphy. Justamente, la gracia de esta pareja despareja es tan contundente que hasta se comprenden las limitaciones de un guión que podría haber llevado las cosas bastante más allá.
Murphy es un pésimo vigilante con dotes de actor y mimo, más preocupado por salir en algún reality show de casos policiales que por aprobar su examen de detective. De Niro es un detective adicto al trabajo que un mal día queda expuesto en los medios por disparar a la cámara de un periodista amarillo que se entromete entre él y un sospechoso. Para detener el juicio y mejorar la imagen pública del departamento de policía, el poco carismático detective debe permitir que su trabajo diario se convierta en un nuevo tipo de reality show. Lo que es peor, tiene que permitir que el payasesco vigilante se convierta en su compañero, y que el mismísimo William Shatner le dé lecciones de cómo aterrizar en el capó de un auto con elegancia.
«Showtime» es el tipo de película demasiado divertida como para dar tiempo a que alguien la analice durante la proyección: algunos gags y diálogos son realmente eficaces, pero a veces un simple intercambio de miradas entre los dos protagonistas bastan para hacer estallar la carcajada. Otro punto a favor son dos o tres escenas de acción filmadas con talento y creatividad, en especial la compleja persecución que termina con el patrullero de De Niro en lo alto de un camión volcador a punto de estrellarse contra una obra en construcción.
Rene Russo aporta algunas líneas divertidas bien ubicadas, como decir «Eso es buena televisión» al asistir a un violento allanamiento sin orden legal al bar de unos gangsters hispanos. Como en las viejas historietas con personajes que caen de espaldas, hay muchas situaciones que no terminan de resolverse, algo que sin duda tendrá totalmente sin cuidado al espectador que salga del cine con un calambre en la mandíbula de tanto reírse.


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