30 de septiembre 2005 - 00:00

Sofía Loren por dos

No es frecuente que salgan simultáneamente al mercado local de DVD dos antiguas películas con Sofía Loren. Pero, como nunca la felicidad es completa, ninguna de ellas representa lo mejor de su carrera; más bien, todo lo contrario. «Escándalos imperiales» y «La bahía de los ensueños», ambas de 1960, fueron vistosos vehículos de lucimiento para la estrella italiana, y están moldeadas exclusivamente al gusto norteamericano (por eso mismo es que se recuperan ahora, ya que ambas son reediciones locales de lanzamientos en EE.UU.).

Producidas ambas durante el largo idilio de Hollywood con Italia, «La bahía de los ensueños», en especial, es una de las múltiples historias de los norteamericanos que se enamoraron de Capri y Nápoles, y desde luego también de sus mujeres (la mejor película de esta serie, aunque casi diez años más tarde, fue «Avanti» con Jack Lemmon, pero claro, el director era Billy Wilder). Aquí el que viaja es Clark Gable, abogado de Filadelfia, quien tiene que arreglar el caos que dejó allí su hermano al morir. El hombre descubrirá, además, que tiene un sobrino de diez años, cuya tía, su tutora, es tan ingobernable como él. Desde luego, ella es Sofía. Lo que sigue luego es tan previsible como hermosos los paisajes donde ocurren esas previsibilidades. Al elenco se suma, como abogado de Gable, el gran Vittorio de Sica.

«Escándalos imperiales»,
en cambio, tiene como escenario la Viena de la belle époque, aunque el mismo espíritu y la misma ligereza. Aquí Sofía es una princesa recluida por su familia, que se enamora de quien menos debe: el plebeyo americano John Gavin. Aquí, a cambio de paisajes, hay un vestuario y una escenografía espectaculares, y muy agradables canciones de uno de los intérpretes, el francés también adoptado por el Hollywood de aquellos tiempos, Maurice Chevalier. Dos films que acompañan gratamente las masas del té en una tarde de sábado.

Marcelo Zapata

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