13 de septiembre 2001 - 00:00

Su biblioteca, otro costado deslumbrante de Xul Solar

El idioma de los argentinos.
"El idioma de los argentinos".
(13/009/2001) A los 25 años y antes de partir a Europa en 1912, Xul Solar (1887-1963) ya había iniciado la formación de su biblioteca que acrecentó a lo largo de su vida llegando a la cifra de 3.500 libros y 300 títulos de revistas. Parte de este material se exhibe a partir de hoy en el museo que lleva el nombre de uno de los más relevantes artistas argentinos. Es una selección que cubre el período 1920-1940 y que responde a la necesidad de indagar las relaciones artístico-literarias del artista en el contexto histórico y cultural de esos años.

La exposición está dividida en seis núcleos. El primero de ellos comprende el Fondo Borgeano, que cuenta con libros que pertenecieron en su momento a la biblioteca de Jorge Luis Borges; primeras ediciones de sus obras dedicadas a este artista, un ejemplar único de «El idioma de los argentinos», ilustrado a la acuarela por Xul tanto en su interior como en su cubierta encuadernada en pergamino, y las revistas «Proa», la re-vista multicolor de los sábados del diario «Crítica»; «Destiempo»; «Continente» y «Los Anales de Buenos Aires».

Se incluyen traducciones del artista que dominaba varios idiomas, talento que Borges admiraba, así como su cultura universal, su conocimiento sobre la cábala y las religiones, sus místicas visiones. En cuanto a la biblioteca, Borges señaló en más de una ocasión que «no había conocido ninguna más versátil ni más deleitable que la suya».

La amistad entre estas dos grandes figuras de nuestra cultura constituía un tema mítico, y los diálogos entre ambos eran un verdadero torneo de erudición en varias lenguas, hasta en el neocriollo, inventado por Xul. Otro de lo núcleos lo constituye la vanguardia martinfierrista. Además del periódico «Martín Fierro», autógrafos de Xul, libros de Leopoldo Marechal, Ricardo Güiraldes, Oliverio Girondo, Macedonio Fernández y primeras ediciones de Filippo T. Marinetti y Ramón Gómez de la Serna.

Uno de los núcleos importantes que contribuyen a integrar la compleja imagen del artista es la colección de revistas de teosofía, cosmosofía, budismo, las relaciones entabladas por Xul con las diferentes logias establecidas en Córdoba, Concordia, Tucumán, Rosario, Buenos Aires, durante los años '20 y comienzos de los '30.

En el Archivo Documental hay una selección de la correspondencia pasiva que recrea el universo de sus amigos. Con sus respectivos membretes, las cartas exhiben algunas de las innovaciones que, desde el diseño gráfico, los actores del campo intelectual eligieron para presentar sus publicaciones, por ejemplo: Leonidas Barletta («Conducta»), Atalaya («La campana de palo»), Leonardo Starico, («Boliche de arte»), entre otros remitentes.

El neocrollismo mencionado, idioma común a América ibérica a partir de la unión del español y del portugués, fue creado por
Xul Solar a raíz de su interés por Brasil, ya demostrado cuando antes de 1920, realiza mapas del sur de ese país, así como al adquirir en Alemania «Brasilien», de Adolf Bieler, y «Gramática da lingua brasileira» (1925), de Pedro Luiz Simpson. A ellos se suman la Revista de Antropofagia y los libros dedicados por Oswald y Mario de Andrade estableciéndose los puntos de contacto entre la vanguardia argentina y el modernismo brasileño.

Este proyecto iniciado en 1996 es el fruto de un importante trabajo de investigación a cargo de
Elena Povarché, directora de la Fundación Pan Club-Museo Xul Solar, Patricia Artundo, María Julia do Porto, Teresa Tedín de Tognetti y Adriana van Deurs, y fue llevado a cabo con dos subsidios acordados por el Fondo Nacional de las Artes y fondos privados. En la actualidad la Fundación está abocada a la organización y sistematización del archivo documental del artista así como al lanzamiento de la biblioteca en Internet.

El propósito de la muestra es darle a este verdadero museo de cámara, cuya arquitectura interior refleja muchos de los elementos de su pintura, un perfil más abierto a la comunidad y, en cierto modo, refutar definitivamente al propio
Xul Solar cuando hacia 1957 sostenía que su obra estaba hecha para nadie o casi nadie, llamándose a sí mismo «campeón mundial de un panajedrez y otros juegos que nadie juega, padre de una panlengua... que casi nadie habla..., autor de grafías plastiútiles que casi nadie lee». Laprida 1212. Clausura el 13 de noviembre.

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