6 de septiembre 2001 - 00:00

Sutileza iraní, para fieles

El sabor de la cereza.
"El sabor de la cereza".
En parte, ésta es la historia de un hueso. El resto de un ser vivo, ahora transportado con variable atención por un medio que en otros tiempos le fue ajeno, y del cual finalmente se lo arroja, para ser llevado a quién sabe dónde, por algún elemento eterno y natural, ante la mirada indiferente de otros seres vivos. Un hueso, tal es la figura que acompaña buena parte de este film, y que le sirve de comentario alegórico.

Un equipo de documentalistas llega a un pueblito perdido y lejano (perdido, como el tesoro que alguien menciona), con fines que iremos descubriendo lentamente, de un modo indirecto. Parece que hay en ese lugar una extraña ceremonia fúnebre, algo bu-ñuelesca. Un maestro joven explica esa costumbre, destacando cuánto tiene ésta de brutal, de hipócrita, y de apropiado para escalar posiciones o asegurarse algún puesto. Para poder filmar esa ceremonia, el momento de una buena toma, como otros pasan la vida esperando una oportunidad, mientras dejan pasar otras muchas, sin darse cuenta. La obra sugiere también esto.

En esos días de espera, y mientras desde la capital llaman reclamando por el costo creciente de la producción, el jefe del equipo irá descubriendo viñetas sencillas de gente no siempre tan sencilla, gestos generosos de personas que apenas tienen algo, la razón última de unos versos recitados en la penumbra, y un hecho que justificará su viaje: no verá ningún entierro, pero evitará que, por un accidente, alguien muera enterrado vivo. Todo tiene sentido en la vida. Y vivirla tiene un sentido que el médico nada religioso del pueblo habrá de explicar, mientras arremete con su vieja moto entre los campos amarillos de sol.

Apacible, sutil, sin grandes revelaciones, «El viento nos llevará» es un Kiarostami auténtico. Quizá no sea el título más indicado para quien todavía no conoce a este autor, pero, sin dudas, les gustará a sus fieles seguidores, sobre todo a quienes aún recuerdan «El sabor de la cereza», con la que tiene más de un punto en común.

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