Hoy se cumple el plazo para que Rubén Stella resuelva el funcionamiento del Instituto Nacional del Teatro, acéfalo desde el viernes cuando sus máximas autoridades (el presidente José María Paolantonio y la vicepresidenta Griselda «Miryam» Strat) presentaron la renuncia a sus cargos.
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En la reunión que mantuvieron ese día los miembros del Consejo de Dirección del INT con Stella y un representante del jefe de Gabinete Alfredo Atanasof, el atribulado secretario de Cultura se comprometió a resolver en 48 horas la situación de acefalía del Instituto provocada por el rechazo de la comunidad teatral al decreto de autarquía que cambió la naturaleza jurídica de la institución y creó las figuras de presidente y vice. Esto, tras un intento fallido de consensuar modificaciones en la reglamentación del decreto en cuestión.
En la misma reunión, en nombre de Atanasof, el subsecretario para la Reforma Institucional y Fortalecimiento de la Democracia, Oscar Cuartango, se comprometió a su vez a gestionar la derogación de los decretos 815 y 817 tal como pedía el Consejo de Dirección que volvió a defender la conducción colegiada del INT e insistió en que se tome como referente al Proyecto de Ley de Autarquía elaborado oportunamente por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados.
Dado el corto período que resta para las elecciones, el Consejo propuso ayer a Stella que la administración quede a cargo interinamente del secretario general, Rafael Bruza y al actual director de Administración Julio César Tiberio, avalados en sus actos por el Consejo de Dirección de acuerdo a lo previsto por Ley. Según dijo ayer a este diario, Pablo Bontá (representante de la Ciudad de Buenos Aires en el Consejo), «esto se hace para no nombrar a alguien extraño al Instituto, porque mientras se lo pone al tanto de todo lo referido al tema ya tiene que renunciar, por eso se propuso para esta transición al secretario general».
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