18 de julio 2001 - 00:00

Televisión digital: alta definición, perfil bajo

A menos de un lustro del Día D en que la televisión que todos conocemos será reemplazada -en los Estados Unidospor la nueva TV digital, la situación no luce demasiado optimista ni siquiera para los observadores más entusiastas y beneficiados con el cambio. Según medios especializados y websites de venta de hardware tan conocidos como Amazon.com, el tema confunde a los consumidores, los aparatos siguen teniendo precios prohibitivos, y los pocos canales que empezaron a transmitir digitalmente casi no tienen programas para ofrecer.

En los EE.UU. ya hay artículos que insinúan que difícilmente el mercado vaya a estar listo para ese hipotético Día D del 2006. En Inglaterra, a pesar de las críticas sobre la falta de astucia para aprovechar debidamente el formato digital en TV, los servicios de la llamada ITV digital ya son disfrutados por más de un millón de usuarios que, a diferencia del consumidor norteamericano, no necesitó invertir una fortuna (entre 6 mil y 25 mil dólares entre la pantalla, el «tuner» o decodificador y la ante-na) para gozar de la nueva tecnología.

El enfrentamiento de poderosos intereses internacionales por el tema del formato de la DTV empezó como una verdadera guerra caliente, pero desde hace algunos meses evolucionó, es una especie de guerra fría. Hasta hace poco, el tema parecía de una novela de ciencia ficción, pero a esta altura luce muy realista.

Igual que en tantos temas de política internacional, los acercamientos de los distintos países a una u otra norma suelen darse en momentos estratégicos de sus relaciones con los principales interesados en cada uno de los tres sistemas elegibles -a los sistemas norteamericanos y europeos se agrega el formato japonés, que por el momento sólo parece tentar a Brasil.

Dentro del actual contexto político, no llama entonces la atención que un mercado tan grande como China se esté perfilando hacia el DVB europeo -formato ya elegido hace un año por otro mercado tan populoso como la India.

Competencia

Si la TV analógica domina el mundo desde hace medio siglo, y desde la última década su principal competencia es Internet, el potencial de un nuevo medio capaz de combinar la pantalla chica y el mundo virtual supera las peores pesadillas de George Orwell.

De hecho, ya hay quejas de asociaciones dedicadas a combatir el abuso que sufre el público por quienes manejan estos nuevos poderes. La
Fundación para la Democracia Digital dio a conocer su preocupación al investigar el tema y obtener datos que revelan cómo los prime-ros servicios de TV interactiva -cada vez más común en Europa, sobre todo en Inglaterra, pero también disponible en los Estados Unidos-parecen estar obsesionados con usar el formato para hacer seguimientos, rastreando costumbres, gustos y hábitos de consumo de los desprevenidos espectadores. «Con la TV interactiva no se sabe quién mira a quién», es el lema que sintetiza esta advertencia.

Pero en los Estados Unidos lo que sí se sabe es lo escéptico de la mirada de los especialistas en nuevas tecnologías y los comercios del rubro audio y home theatre, es decir los primeros testigos de la confusión de los consumidores ante la combinación poco alentadora entre precios exorbitantes y productos que se intentan vender sin una explicación clara de los servicios que brindan y los artefactos adicionales imprescindibles para que aparezca alguna imagen en la gigantesca pantalla de 50 o 60 pulgadas, valuada entre 4 y 15 mil dólares.

Marcas como Pioneer o Zenith no tienen monitores de menos de 3.500 o 4.000 dólares -Panasonic e Hitachi tienen algunos de los modelos más accesibles, término que de todos modos no se aplica demasiado bien a un televisor que cuesta 2.400 dólares-. A estos precios hay que agregarles el llamado «tuner», que oscila entre 500 y 1.000 dó-lares más, igual que la antena exterior necesaria para ver programas como el show de
Jay Leno o un partido de béisbol. Si bien Disney, a través de su subsidiaria ABC, está empezando a dar las películas de menor perfil de su catálogo, aún sigue haciéndolo como algo excepcional.

La revista «Sound & Vision» publicó recientemente un informe que deja entrever la idea de que la fecha de 2006 quizá sea sólo una utopía: «Si 85 por ciento del mercado aún no está listo, sin duda el límite será más flexible». El mismo artículo utiliza muchas veces el término «confusión» para describir la variedad de subnormas permitidas por la TV de alta definición estadouni-dense, e inclusive se refiere en forma extensa a las quejas de grupos de canales de TV, asegurando que si bien el gobierno no se hizo eco de las protestas de cientos de broadcasters, «esto ocurre sólo por ahora».

Amazon.com es más cortante al momento de describirles a sus clientes el fenómeno del HDTV (alta definición). Directamente no ofrece ningún equipo del rubro, y se limita a agregar sintética, y hasta irónicamente, comentarios como que hasta el momento la única ventaja de la TV digital en los Estados Unidos es «permitir una pequeña baja en el precio de los televisores analógicos más costosos y sofisticados que ya circulaban desde antes en el mercado».

Además aclara que la «excelente calidad de la alta definición irónicamente se aprecia mejor a una distancia corta de la pantalla», lo que provoca cierta decepción en el consumidor que compró una HDTV de 60 pulgadas pero tiene que achicar su home theatre. Por si hace falta aclarar la posición de Amazon sobre el tema, basta decir que se refiere al pase de la TV analógica como «la pregunta de los 64.000 dólares, o mejor dicho, en vista del monto mínimo que hace falta, es la pregunta de los 10.000 dólares».

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