2 de diciembre 2001 - 00:00
"Tenemos mucha música en común"
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Marilina Ross y Sandra Mihanovich
El show bautizado «Un lugar, un sueño», surgió como síntesis de los últimos discos de las artistas: «Todo tiene un lugar», de Sandra Mihanovich y «Más que un sueño», de Marilina Ross. Dialogamos con ellas, aunque ellas tendían más a hablar entre sí que con la periodista:
Periodista: ¿Por qué se mantuvieron en el anonimato casi siete años hasta el año pasado, en que ambas grabaron sus últimos discos?
Sandra Mihanovich: Así como en 1982 hubo un vuelco muy importante hacia la música nacional, a partir del 1995 se produjo un cambio muy fuerte en los medios y desaparecimos. Marilina, yo y muchos otros no tuvimos más lugar porque algunos dijeron que no éramos más representativos, o no servíamos, o éramos viejos, o éramos aburridos. Los estudios de marketing indicaban que no teníamos que estar y desaparecimos de las radios salvajemente.
P.: Con la crisis actual, ¿el hecho de actuar juntas no fue también una decisión impulsada por el marketing?
Marilina Ross: Si bien es una buena idea para que la gente aproveche y nos vea a Sandra y a mi, el culpable del espectáculo es Lino Patalano. Nos llamó y nos dijo: «Tengo el teatro, chicas, ¿No quieren hacer algo juntas», y las dos hacia allí fuimos.
S.M.: Marketing o no, creo que todo es válido, hay proyectos que surgen para vender y nada más. Las «Viudas e hijas de Roque Enrol» fueron un proyecto de marketing armado por un productor, pero además hicieron canciones maravillosas que nos divirtieron a todos. A pesar de que la forma en que fue concebido haya sido para vender, creo que todo es válido si ayuda a desahogarse y liberarse. Tanto gritar en la cancha como cantar en el Colón, sirve.
P.: ¿No temen que el estilo melódico que ustedes interpetan esté «demodé»?
M.R.: Yo hago lo que puedo. No estoy siguiendo la moda de lo que funciona, a duras penas puedo con lo que me surge.
S.M.: No creo que sea «a duras penas», nosotras no tenemos nada que ver con la moda, gracias a Dios. En definitiva, tanto Marilina como yo tenemos una historia, una identidad... no estamos buscando el hit. Creo que todo lo que sirva para sumar, sea del estilo que sea, es bienvenido. Lo malo es la exclusión.
P.: ¿Se está refiriendo al ámbito artístico?
M.R: Sandra está apuntando a todos los ámbitos. La vida es una militancia por defender la identidad de cada uno y la exclusión se da en muchos sentidos.
S.M.: Hay que combatir la indeferencia. Antes creíamos que la locura era sólo en la Argentina, ahora sabemos que todo el mundo está loco. Si bien lo más importante es respetar las individualidades lo interesante es la suma de ellas.
P.: ¿Qué opinan de las nuevas figuras como Natalia Oreiro o Erica García?
S.M.: Para las mujeres siempre fue muy difícil el mundo de la música. Mientras se sume, está muy bien que Oreiro, Erica García o Marilina hagan las de ellas, que tengan su manera de cantar, de componer.
P.: ¿Este espectáculo afianzó la relación entre ustedes?
S.M.: Hemos compartido hace años algunas cosas juntas pero nada como esto. Nosotras tenemos mucha música en común, que Marilina compuso y yo canté, así que este nexo no es algo que la gente va a tomar por sorpresa, no es una cosa extraña como que yo me junte a cantar con Papo.
M.R.: Para mí es un momento especial, también porque estoy aprendiendo música y a esta edad. Ya era hora.
S.M.: En realidad uno es muy intuitivo, no hemos estudiado tanto. Yo estoy empezando a componer, aunque siempre elegí el papel de la intérprete.
M.R.: Es que lo hace tan bien...
P.: ¿Qué es lo que mejor hace?
S.M.: Tomé ese papel desde que empezamos con mi hermano y él era el autor y yo la intérprete y siempre me sentí muy cómoda. Mi sensación era que todo lo que yo hacía lo comparaba con las canciones de Marilina, de mi hermano, de Eladia.
M.R.: Eso se llama inseguridad, desvalorización.
P.: Ahora Sandra escribe y Marilina...
M.R.: (ríe) Yo las canto, yo las destruyo.



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