«Teo, el cazador intergaláctico» es un entretenido film para chicos con personajes simpáticos, una historia de mensaje ecológico y buena técnica de animación, pese a su bajo costo.
«Teo, el cazador intergaláctico» (Argentina-España, 2004, habl. en español). Dir.: S. Bayo. Guión: F. Bassi, P. Lagos. Dibujos animados.
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Teo es un revoltoso incansable, el consentido de su planeta, y la galaxia le queda chica para hacer macanas. Tantas hace, que si no le saca canas verdes a su abuelo es sólo porque esos bichos ya son todos verdes. El abuelo le tiene prohibido andar juntando animales en su pieza, pero el chico quiere tener su zoológico particular (aunque los propios animales se nieguen), y por eso viene hasta la Tierra.
El se cree el gran vivo interplanetario, quiere atrapar un perro y llevárselo, pero acá se choca con otros que se creen todavía más vivos: cazan perros para hacer salchichas, y a él lo atrapan para vendérselo a un maníaco de la caza mayor. Teo puede terminar enjaulado y quizás hasta asesinado. O quizás (una vez que aprendió la lección) puede ser rescatado por dos hermanitos amigos suyos.
Esa es, en síntesis, la historia que aquí se cuenta, con ecológico entusiasmo, personajes simpáticos, buena técnica, y buen entretenimiento, especial para el público infantil, como quien dice, pero en este caso es cierto.
Dirigida por Sergio Bayo y (en animación) Sergio Fernández, la obra toma los personajes de una gráfica institucional, les da vida y compañía, mezclando el estilo del dibujo europeo para niños con el humor infantil argentino, y hasta incluye un par de canciones que no desentonan.
En detalle, hay fondos a la manera de Antoni Saudí, criaturas en consonancia con las de historietas españolas o belgas, tipo Franquim y Jidéhem que se leían en «Billiken» (encantadora, la maliciosa nena Popi), junto a un gordo que se mete el dedo en la nariz y servidores que se las traen, particularmente un gallego rebautizado Igor, doblajes entradores sin necesidad de caer en localismos ( Guillermo Gravino como Teo, Roberto Carnaghi como el malo Garri Siniestri, Mac Phantom como el robot Oki, etc.), y temas movilizadores -en sentido rítmico y emotivo-de Soledad Pastoruti y Graciela de la Muela.
Enteramente hecha en Argentina, y sin subsidios de ninguna clase, la producción encontró socios españoles para la mezcla de sonidos, socios que estrenarán por allá la película, con un solo cambio: en vez de pasar por la 9 de Julio sorteando el Obelisco, el marcianito deberá pasar por la Puerta de Alcalá. Siempre será un trabajo de mejor lucimiento que decir «vamos por Corrientes» cuando la pantalla nos muestra el plano de Nueva York (una canchereada bárbara), como pasa en el doblaje local de «Los increíbles». A propósito: el costo total de la argentina «Teo el cazador intergaláctico», incluyendo su lanzamiento, no llega a la mitad de lo que acá costó solamente el lanzamiento de «Los increíbles».
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