1 de marzo 2005 - 00:00

Tiene altísimo nivel el musical "Nativo"

«Nativo» (La conquista musical). Libro y dir.: D. Romay. Puesta en esc.: O. Pacheco. Coreog.: G. Zajac, D. Zanabria y F. Montivero. Luces: A. del Mastro.Arte: V. Ambrosio. Dir. mus.: G. Gardelín. ( Teatro El Nacional.)

El mismo equipo de producción que hace un par de temporadas lanzó «Tanguera», uno de los más grandes éxitos nacional de un musical autóctono tanto dentro como fuera del país, ahora propone «Nativo», una visión indagadora y exaltada de nuestro pasado indígena.

En armonía con una actitud de revisión y reparación histórica «Nativo» invita a la valorización de la identidad escamoteada y contribuye con su aporte poético-musical a una reconsideración del papel del indio en la sociedad de su tiempo. «Ballet d action», es decir, una obra coreográfica narrativa, «Nativo» cuenta desde lo social a lo individual, las luchas por la pertenencia. Desde el inicio tribal, con los rituales primitivos de fertilidad hasta el exterminio del indio como plan político del poder gobernante de las últimas décadas del siglo XIX, el desarrollo de la obra se entrevera con la de Hilario y Candelaria, un romance que se opone al «establishment». Con diseños coreográficos vigorosos y potentes, el equipo creativo logró escenas de conjunto realmente espectaculares. En cuanto a las secuencias íntimas de los protagonistas, las más de las veces desplazados por las acciones épicas, han sido tratados como verdaderos «pas de deux» clásicos. La conjunción de especialistas folklóricos como Zanabria y Montivero con Zajac, acostumbrado a la estética de Broadway produjo una buena mixtura de espectacularidad y detallismo íntimo.

La compañía formada según las necesidades argumentales del libro de Diego Romay suma lo suyo para la concreción de un show telúrico de gran aliento, un poco a la manera de Santiago Ayala, «El Chúcaro», con su mítico «Malón ranquelino». Integrada por espléndidos bailarines, la troupe baila danzas indígenas y especies del folklore de las distintas regiones (gato, chacarera,zamba y escondido) y participa de briosos ensambles siempre con rigor y técnica superior en la preparación.

Los aspectos formales de «Nativo» son incuestionables. La dirección de Arte de Valeria Ambrosio y las luces de Ariel del Mastro le dan un relieve estético que se completa en lo sonoro con un grupo en vivo que potencia el espectáculo desde que el espectador entra en la sala en un clima de raro misterio en el que las escalas pentatónicas crean una atmósfera primitiva. El canto autorizado de Suna Rocha como la Madre Tierra y la música de Tukuta Gordillo como Chaman se ligan a la danza en la que sobresale Adrián Vergés (Hilario) y Cándida Mazacotte (Candelaria), aunque toda la compañía expresa con potencia y emoción la agreste poesía del despojo.

El Malambo tiene en los hombres y hasta en el adolescente Franco Martínez a impresionantes expositores que dan realce a otro musical telúrico que habrá de asombrar al mundo.

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