3 de marzo 2004 - 00:00

Tinieblas muy convencionales

El afinador de pianos
"El afinador de pianos"
Daniel Mason «El afinador de pianos» ( Barcelona, Salamandra, 2003. 380 págs.)

El exotismo de la antigua Birmania, con sus ciudades doradas y su exuberante naturaleza es lo que le brinda cierto atractivo a esta novela de Daniel Mason, un biólogo graduado en Harvard en 1998 que pasó una larga temporada en la zona investigando sobre malaria. Su necesidad de trasmutar esta experiencia en ficción tuvo que ver con la profunda conmoción que le causó entrar en contacto con una cultura tan diferente a la suya.

«El afinador de pianos»
transcurre en las última década del siglo XIX, cuando el territorio birmano era tironeado por los intereses colonialistas de franceses y británicos, a su vez enfrentados a las distintas tribus del lugar. Ese es el marco donde reina el médico y comandante inglés Anthony Carroll, un hombre sensible y romántico que a diferencia de sus compatriotas está fascinado por la cultura y la geografía de la zona. Además de conocer los dialectos locales ha logrado pacificar a los líderes nativos mediante la música. Es por eso, que cuando el valioso piano Erard que ordenó trasladar hasta la selva birmana se estropea, Carroll exige al ejército inglés que le envíe el mejor afinador de pianos de Londres. El tímido y pacato Edgar Drake se hace cargo de la tarea sin sospechar que la fuerza embrujadora del lugar y las intrigas políticas del ejército inglés le jugarán una mala pasada.

La novela incluye algunas escenas fantasmagóricas y otras de intensa sensoralidad. Para amenizar la historia central, el autor introduce un desfile de extravagantes personajes, cada uno con una anécdota para contar. A pesar de su pretendido exotismo «El afinador de pianos» es un texto más bien convencional que recurre a varios inserts decididamente informativos ( sobre la política y la cultura birmanas, la historia de los pianos Erard, etcétera) que no transmiten la energía vital ni la fuerza evocadora que exige el género.

En ciertos tramos se adivina una pálida alusión al Coronel Kurt de «El corazón en las tinieblas» (el pesadillesco viaje al Africa escrito por Joseph Conrad) o a los desconcertados ingleses de «Pasaje a la India» de E.M. Forster. Pero a diferencia de estos autores, Mason le puso a su novela más enciclopedia que experiencia de vida.

Patricia Espinosa

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