20 de julio 2000 - 00:00

"TITAN A.E."

E n 1968, los Beatles se convirtieron en cartoons y la estética psicodélica se combinó con los dibujos animados en la formidable «Yellow Submarine». A partir de los años '70, el atrevido Ralph Bakshi dio varios pasos más al mostrar dibujos animados que consumían sustancias ilegales y ejercían prácticas sexuales alternativas en films como «Fritz el gato» y«Tráfico pesado». Con un poco de todos estos elementos, más el agregado de detalles de ciencia ficción, terror y fantasía, en 1981 la película de culto «Heavy Metal» dio un paso memorable en la historia del cine animado al demostrar que la violencia fuerte y el erotismo podían condimentar en forma atractiva un largometraje de cartoons para jóvenes y adultos. Lamentablemente, durante las dos décadas siguientes el rock, la ciencia ficción y los dibujos animados fueron dejados de lado por Hollywood, que al olvidar este rubro terminó cediéndoles un negocio millonario a los realizadores de animé que bombardean a Occidente desde el Japón. Por eso los fans de las aventuras espaciales y el cine animado disfrutarán especialmente de «Titan A.E.», un bienvenido regreso del cartoon hollywoodense a un subgénero muy poco visitado en dos décadas, mucho menos con un presupuesto cercano a los 80 millones de dólares.
Don Bluth, autor de clásicos como «Todo los perros van al cielo» y el legendario videogame animado «Dragonslair», pudo contar con toda la artillería pesada necesaria en un viaje cósmico de primer nivel. Por eso, «Titan A.E.» tiene todo lo que hace falta para que el fan del género no pueda apartar sus ojos de la pantalla durante los alucinantes 90 minutos de proyección.
La trama sobre un joven inexperto que debe salvar a la raza humana del exterminio total a manos de unos aliens malísimos quizá recuerde demasiado a «Star Wars», pero al menos da lugar a imágenes sin desperdicio, con momentos memorables para ver más de una vez. En especial todas las secuencias de combates espaciales, donde los personajes (dibujos de estilo tradicional) interactúan con complejas naves cósmicas y paisajes galácticos generados con técnicas de animación 3-D, que, potenciadas por un soundtrack de rock alternativo que incluye a Jamiroquai y Fun Lovin' Criminals, llegan a plasmar con exactitud la estética psicotrónica requerida por este tipo de producto. Al menos dos secuencias: la larga persecución en un lago de burbujas gigantes de hidrógeno explosivo, y un misterioso recorrido por un nebuloso laberinto de espejos siderales merecerían ser incluidas en cualquier antología de ciencia ficción y cine animado de última generación.
El que se queda un poco atrás es el guión, con un erotismo apenas sugerido y ciertos toques sentimentales que, sin estar del todo mal, no terminan de complementarse con el humor negro y el hiperimaginativo diseño visual. Las voces de buenos actores como
Matt Damon, Bill Pullman, Drew Barrymore, Nathan Lane, John Leguisamo y Jeanine Garofalo les dan un buen toque humano a los dibujos, por lo que conviene avisarle a todo espectador capaz de leer subtítulos que evite la versión doblada al castellano preponderante en los horarios cercanos a la clásica matiné.

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