30 de mayo 2006 - 00:00
"Tragedia y drama ya nada aportan a esta enfermedad"
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Para el
director, que
fue
diagnosticado
como HIV
positivo hace
16 años, las
campañas
oficiales son
ineficaces:
«No tienen
más que
ofrecer que
una foto
lastimera. Por
eso hice esta
comedia sin
filtros, sin
barreras y sin
correcciones».
D.K.: Sí, a través de libros, charlas con algún médico y varias películas. Una de las que más me interesó fue «The other side of aids», de Robin Scovill, que se dio en el anterior BACIFI donde se denuncia la manipulación de información científica por parte de compañías farmacéuticas e importantes investigadores. Es un documental que le da la palabra a una serie de médicos, denominados disidentes, que tienen una mirada distinta sobre el tema. Igual yo no compro -ni quiero vender- ningún paquetito, ni el oficial, ni el extraoficial ni el alternativo.
P.: En su ensayo «La enfermedad y sus metáforas», Susan Sontag denunció los prejuiciosque rodean a ciertas enfermedades. Primero fue la tuberculosis en el siglo XIX, luego el cáncer y posteriormente el sida. A todas ellas se las interpretó como una suerte de castigo a una falta -o pecado- cometido por el propio enfermo.
D.K.: Es interesante poner estas cuestiones en juego y en crisis. Hay que tener mucho cuidado con esto de reglamentarlas conductas de los afectados como ocurre en esta comedia, porque se corre el riesgo de terminar penalizando el contagio de una persona a otra.
P.: La obra ataca muy duramente la postura de los laboratorios, pero hay que reconocer que gracias a los medicamentos hoy cualquier afectado de sida puede llevar una vida normal.
D.K.: Sí, eso ha mejorado mucho. Hace dieciseis años sólo había una droga, hoy debe haber unas treinta cuyas combinaciones han dado mejores resultados. Ahora se puede analizar el tema con otra tranquilidad. También es cierto que en mi caso, habiendo tomado drogas contra el virus durante diez años, ahora dejé de tomarlas. No por capricho, sino con la total anuencia del médico que me dijo: «vamos a ir viendo qué pasa» y siempre bajo su control. La ciencia médica ha ido cambiando sus ejes y sus dictámenes muchas veces. Y sería bueno que esto lo admitiéramos todos: los médicos, los infectados y los no infectados. Ya no se puede seguir victimizando a nadie.
Entrevista de Patricia Espinosa




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