«Un día de suerte» (Arg.-Esp., 2002, habl. en esp. e it.). Dir.: S. Gugliotta. Guión: S. Gugliotta, J. Cardoso, M. Schapces; Int.: V. Bassi, F. Mirás, L. Berthet, D. Vittori, D. DeSanto, J. Berenguer.
Sandra Gugliotta, que ya tiene un lugar como productora ejecutiva («Picado fino», «El nadador inmóvil», etc.), y alguna experiencia televisiva, ha debutado en la realización, con una obra que supone cierto trasfondo autobiográfico. Pero no porque su personaje, una chica de clase media baja, sea formal o laboralmente como ella, sino porque ambas asumen el sentimiento del barrio nativo, la vaga nostalgia de las raíces meridionales, y las ganas de mandarse mudar, que tienen muchos.
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Otro trasfondo se hace sentir: el de una sociedad malhumorada, que está tirando la bronca por las calles. Dato curioso, los registros de manifestaciones que hay en esta película, no son los de diciembre último, sino los del verano Edesur del '99. La autora los incluyó, en blanco y negro, y también los representó, en la visión de sus personajes, unos chicos jóvenes a los que pareciera que nada les importa demasiado, ni siquiera un compromiso afectivo, aun cuando un par de muchachos se dejen ganar en favor de la protagonista. «Lo que buscas es amor», se llamó al principio la película. Antes aún, se llamó «Sin certezas».
Finalmente, lo que la protagonista busca es algún trabajo, mejor dicho, piensa en «cercare un lavoro», porque ya se fue a Italia, y el amor le es esquivo. Y espera tener, alguna vez, «un giorno di fortuna», palabra más tentadora, sin dudas, que la mera suerte del título final. Su ilusión es, ella misma lo dice, estar contenta, algo que no siempre resulta fácil, por mejor carácter que alguien tenga (y la chica, no siempre lo tiene). Acá quedarán los amigos, la familia, los vecinos que se juntan a protestar o jugar al truco evocando viejos cantos, la bandera, y el abuelo, que, también según sus palabras, vino a «esta tierra del futuro» y termina quedándose en «queste paese di merda», sentida actuación final de Dario Vittori.
La película entera, donde la vida se muestra agria, y agrietada, es como un sentido apunte de la realidad nacional. Emociona un poco menos de lo esperado, pero deja pensando.
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