Un diálogo de hombres sin mujeres que oigan

Espectáculos

En sus 17 años de trayectoria junto a «El descueve», el bailarín, coreógrafo y cantante Carlos Casella demostró ser un artista versátil. Luego de estrenar, en octubre de 2005, «Guarania mía» -un espectáculo musical con canciones paraguayas y una estética no habitual- sorprendió en mayo de este año con «Playback», su primer trabajo coreográfico para el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín en el 30º aniversario de su fundación. En dicha ocasión compartió programa con Carlos Trunsky y Mauricio Wainrot.

Cada vez más abocado al lenguaje teatral, Casella es autor e intérprete de «Sucio», espectáculo centrado en el universo masculino cuya autoría comparte con los actores Juan Minujín y Guillermo Arengo y los directores Ana Frenkel y Mariano Pensotti. La acción se desarrolla en un lavadero automático, donde tres hombres -que «no saben qué hacer con sus vidas»- hablan de mujeres y de sexo. La obra se estrena este viernes a las 21.30 hs. en la Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131).

Periodista.: Casi siempre ha trabajado con mujeres. ¿Cómo viene este giro para hablar del «universo masculino»?

Carlos Casella: En los dos últimos espectáculos del grupo, «Hermosura» y «Patito feo», incorporamos a dos actores, Daniel Cuparo y Juan Minujin. Para mí estuvo bien que se rompiera un poco el equipo que venía de El Descueve porque nos permitió nutrirnos con nuevos elementos.

P.: Usted estaba rodeado por una «horda de mujeres salvajes». ¿Era muy duro ser el único varón del grupo?

C.C.: Es algo que tiene sus beneficios y sus complicaciones. Las mujeres son muy hormonales y éste fue siempre un grupo muy volcánico. Es ridículo hablar así de los géneros, pero en este caso se trató de una yunta de mujeres geniales, apasionadas y de carácter muy fuerte. Cada vez que alguna quedaba embarazada costaba mucho reemplazarlas. Mayra Bonard hizo la escena del chancho de «Todos contentos» hasta su quinto mes de embarazo. Y así fue siempre, hasta que un día les dije: «Yo nunca voy a tomarme una licencia por maternidad, así que aprovecho y me tomo una licencia ahora.»

P.: ¿Esto quiere decir que el grupo se disolvió?

C.C.: Nosotros no decimos que el grupo terminó, sino que estamos en una impasse. Y ahora en «Sucio» estoy trabajando con Ana Frenkel, otra integrante de El Descueve.

P.: ¿Su nuevo espectáculo, «Sucio», es tan audaz como los que estrenó con sus ex compañeras?

C.C.: ¡Es guarrísimo! Pero tratándose de una reunión de hombres tenía que salir así. De todas formas, no es una obra perversa, porque estos personajes sufren, comparten secretos y están muy solos. Además, la ausencia de la mujer los obliga a tomar otros roles.

P.: ¿Y de qué hablan?

C.C.:
El personaje de Minujin tiene mucho conflicto con la figura paterna, de hecho hizo que su mujer se acostara con su padre. El personaje de Arengo habla de su iniciación sexual a los ocho años en manos de unas vecinas que lo obligan a filmar un video porno. Y mi papel, que aparentemente es el más normal y políticamente correcto, es el de un obseso sexual que cuenta su vida a través de canciones. Es una obra bastante fragmentada, sin una historia lineal, pero con una temática densa y clara. Además juega todo el tiempo con los giros musicales y tiene un humor que resuena en un lugar sensible y emotivo.

P.: De su trabajo para el Ballet del San Martín le criticaron que...

C.C.: ¿Qué los bailarines bailaran poco? Es que para mí es tan importante el lenguaje del movimiento como el paisaje sonoro y las imágenes que componen cada escena. Cuando empiezo a crear una obra me olvido de que soy coreógrafo, sólo tengo en cuenta que estoy trabajando con bailarines y aprovecho ese aporte.

P.: También se olvida de que es cantante.

C.C.: Es cierto, hasta ahora ni siquiera lo había hecho constar en mi currículum. Y eso que antes de ser bailarín canté dos años en una banda de rock.

P.: ¿El tema de Whitney Houston? ¿Tanta fe se tiene?

C.C.: Acá nos jugamos todas las fichas.

Entrevista de Patricia Espinosa

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