13 de junio 2001 - 00:00

Un encuentro vigente

(13/06/2001) Günter Grass, «Encuentro en Telgte» (Barcelona, Alfaguara, 2001, 177 págs.)

En su primera versión en castellano y con el sello de Sudamericana, se conoció esta novela hace 20 años. Poco antes, del mismo autor, se había conocido «El rodaballo». Desde entonces, muchas cosas han pasado en Alemania y en el mundo; «Encuentro en Telgte» mantiene, no obstante, su luminosa vigencia.

El asunto que trata despierta hermosas resonancias. En 1647, casi en vísperas de la paz de Westfalia, en una Alemania devastada por los bandos militares que enfrentan a católicos con protestantes y a casi todas las naciones de Europa, los artistas alemanes de la palabra, los poetas, deciden reunirse para salvar lo salvable: el lenguaje, la identidad, la belle-za. A partir de aquí es fácil establecer un paralelo entre este ficticio encuentro en Telgte y el que tres siglos más tarde, en una Alemania igualmente devastada, se concreta en el llamado «Grupo 47», al que Grass se ha referido en numerosas ocasiones.

Los poetas de entonces se llamaban Dach, Gryphius, Rist, Zesen, Gerhardt, Birken, Moscherhosh, Harsdörffer y varios más; a ellos se suma Heinrich Schütz, el gran músico. Para llegar a Telgote han hecho un largo camino, han contemplado ruinas y crueldades, han sufrido asaltos y sevicias. Finalizado el encuentro imaginario, se dispersan por todos los rumbos.

La guerra no es la única devastación posible, desde luego; hay otras más sutiles, pero no menos demoledoras. Cualquiera sea el origen de la miseria y el horror, vienen a cuento estas palabras del libro: «En la devastación general, sólo resplandecían las palabras, y donde los príncipes se habían humillado, el prestigio recaía en los poetas. A ellos y no a los poderosos, les estaba asegurada la inmortalidad».

Dejá tu comentario

Te puede interesar