Este raro pseudo documental de “auteur”, lleno de imágenes fascinantes que lamentablemente no están apoyadas por ninguna base narrativa sólida, tiene sus momentos visuales innegables. En una especie de tour de force, el director Martin Farina también tiene a cargo el guión, la cámara, el montaje e incluso la música. Este ultimo rubro es el que le da de manera defintiva su carácter artístico a “El fulgor”, ya que de otro modo no se explica la banda de sonido símil Stravinsky como fondo musical de tareas gauchas o el carnaval litoraleño.
Un “fulgor” que no encandila demasiado
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La película tiene dos partes, una con paisanos haciendo sus tareas más brutales (despellejar animales, matar pajaritos con un rifle); la otra, con los mismos gauchos transformándose para el carnaval al mejor estilo de los astros del glam rock de los años 70. En el medio de todo esto, se produce una misteriosa transformación animal. Hay muy creativas imágenes de animales del campo, incluyendo vacas, chanchos, gallos y pájaros, pero donde lo visual llega a lo alucinante y la calidad de la fotografía deslumbra es en el breve climax carnavalero, que merece verse a pesar de que el director discrimina a las chicas y casi filma con exclusividad a sus paisanos lookeados.
D.C.
“El fulgor” (Argentina, 2021). Dir.: M. Farina. Int.: V. Paiva, F. Heller, F. Hilt.



