29 de junio 2004 - 00:00

Una música para sudar y creerse en la vanguardia

Presentación de «La argentinidad al palo». Actuación de Bersuit Vergarabat. (Luna Park, desde el 25 de junio).

C on una música que mezcla diferentes géneros -de la rumba al tango, del candombe a la chacarera, del bolero a la milonga, todo con cierto aire rockero- y con letras que dan cuenta de los peores vicios argentinos y que han jugado permanentemente en el borde de lo permitido, la Bersuit Vergarabat logró convertirse en un fuerte referente para un sector numeroso de la juventud.

No es cierto que sean verdaderamente rupturistas: graban para una empresa multinacional, aparecen respaldados por un productor de éxito en los Estados Unidos -como Gustavo Santaolalla-, acaban de editar un videoclip, filmado por Jorge Lanata, con producción de Ideas del Sur; su material se distribuye siguiendo las más estrictas planificaciones del marketing y su música no marca ninguna vanguardia.

Pero han sabido convencer a muchos jóvenes de su representatividad contestataria y se han transformado en una de las bandas más convocantes del momento. Tanto, que ya son nueve los Luna Park programados y la locura por verlos convierte cada función en una caldera. Ni son originales en su propuesta, ni exhiben ideas interesantes en los arreglos, ni dejan ver sus virtudes como instrumentistas ni tienen un cantante destacado al frente. Pero tienen la habilidad de construir canciones pegadizas, simpáticas para las almas protestonas. El slogan de sus fans habla de seguir a la Bersuit «de la cabeza»: esto es, poco pensamiento, mucha diversión y poca exigencia artística. La Bersuit está presentando su último disco doble, «La argentinidad al palo». Los extensos recitales del Luna están teniendo algunos invitados -en la noche de estreno fueron Ariel Prat, Los Balbis, Manuel Quieto. Incluyen muchos de los temas del nuevo álbum y clásicos del grupo. El público canta, baila y transpira: eso, sobre todo.

R. S.

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