Una pintura del maestro neerlandés Rembrandt van Rijn, recuperada y restaurada tras más de una década de investigaciones, fue vendida en una subasta de Sotheby's en Londres por 10.630.000 dólares, luego de que un complejo proceso de conservación permitiera confirmar su autoría y revelar elementos originales que habían permanecido ocultos durante siglos.
Una obra restaurada de Rembrandt fue vendida por más de u$s10 millones en una subasta en Londres
La obra, "Dejad que los niños vengan a mí", fue descubierta en 2014, cuando apareció en una subasta en Colonia, Alemania, catalogada simplemente como una pintura de la escuela neerlandesa del siglo XVII.
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La obra fue restaurada en los últimos años.
La obra, Dejad que los niños vengan a mí, comenzó a escribir esta historia en 2014, cuando apareció en una subasta en Colonia, Alemania, catalogada simplemente como una pintura de la escuela neerlandesa del siglo XVII. Aunque el lienzo mostraba diferencias de calidad entre distintos sectores, el marchante Jan Six advirtió rasgos característicos de Rembrandt que motivaron una investigación técnica de largo aliento.
Los análisis realizados durante los años siguientes permitieron establecer que el pintor había dejado la obra inconclusa y que otro artista la terminó posteriormente, modificando parte de la composición. Entre 2020 y 2026, los restauradores eliminaron repintes añadidos con el paso del tiempo hasta recuperar la versión más cercana a la concebida por Rembrandt hacia 1627.
La restauración de la obra de Rembrandt
La restauración dejó al descubierto uno de los hallazgos más relevantes: la figura central, que durante siglos aparecía como un hombre blanco con un gorro tradicional holandés, era originalmente un personaje de piel morena, barba negra y turbante. También reapareció un niño desnudo que había sido cubierto en intervenciones posteriores. Para los especialistas, estas modificaciones alteraron el mensaje de una composición que buscaba representar una comunidad diversa reunida alrededor de Jesús.
Según el historiador del arte Andrew Graham-Dixon, el cuadro puede interpretarse como una defensa de la tolerancia religiosa y de la ayuda humanitaria en un contexto marcado por la Guerra de los Treinta Años, cuando miles de refugiados llegaban a la ciudad neerlandesa de Leiden, donde vivía el joven Rembrandt. La representación de personajes de distintas culturas reforzaría ese mensaje de inclusión.
Además del valor artístico, la pintura posee un carácter íntimo para el propio Rembrandt. Los investigadores sostienen que el artista incluyó retratos de integrantes de su familia e incluso un autorretrato juvenil, posiblemente como una demostración de su talento tras concluir su formación con el pintor Pieter Lastman.



