La ambientación gangsteril años ’30 y ’40, a veces provoca situaciones forzadas, pero
atrae al público más joven sin traicionar el espíritu de la ópera.
«Rigoletto». Opera en tres actos. Mús.: G. Verdi. Lib.: F.M. Piave. Dir. Mus.: C. Vieu. Régie: R. Cosentino. Esc.: D. Siliano. Vest. L. Gutman. Ilum.: H. Efron. Int.: O. Carrión, F. Masino, E. Folger y elenco. ( Teatro Avenida; nuevas funciones: 22 y 24 de abril.)
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Tiempo de Verdi en Buenos Aires. A la primera representación de «I lombardi alla prima crociata» en el Teatro Colón, casi simultáneamente, la Asociación Buenos Aires Lírica suma « Rigoletto» en el Teatro Avenida.
La música, bella y de fuerte impacto emotivo, tanto como el tratamiento de las voces tienen en la batuta de Carlos Vieu a un concertador de fuste. Atento a las más mínimas inflexiones de los cantantes, el director ofrece una muestra exacta de su capacidad en la plasmación del estilo verdiano. Planos, empastes de coro y solistas y atmósferas instrumentales de gran precisión son algunos de los logros del director argentino.
Una de las características más salientes de la actividad de Buenos Aires Lírica es la renovación del plano escénico de sus espectáculos. Así ocurrió con esta audaz versión del popular trabajo de Verdi, que puede despertar resistencia en los más tradicionalistas, pero agrada al sector más joven del público. La imaginativa régie de la joven Rita Cosentino inserta la historia en un ambiente gansteril de los años treinta o cuarenta, provocando, por momentos, efectos forzados (como toda la escena en la casa de «Rigoletto» que obliga a los cantantes a colocarse frente a una ventana y desde allí cantar hacia el público), pero en general, tienen originalidad y sugestión, y no traicionan la esencia de la ópera.
Entre los cantantes, Omar Carrión en el papel protagónico, quizás podría darle mayor volumen a su voz, pero de todas formas su composición es meritoria. Fabiola Masino hace una aceptable Gilda de buen canto e intesa dramaticidad. Enrique Folger canta con convicción su Duque, pero en ocasiones revela dificultades con el registro agudo de su tesitura. Destacables las labores de Walter Schwartz y Mönica Sardi y el resto del elenco que, en la función a la que asistimos, fue cálidamente aplaudido por un público entusiasta que colmó el Avenida.
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