4 de septiembre 2003 - 00:00

Visiones de la Alemania nueva y la Cuba censurada

Escena de Good Bye, Lenin!
Escena de "Good Bye, Lenin!"
C oinciden desde hoy en cartelera un Festival de cine alemán en el Village, y una antología de dos autores cubanos bastante críticos con el gobierno de Castro en el Cosmos. De todo el material a exhibirse, sólo una película tiene asegurada su posterior distribución comercial, la comedia sentimental «Good Bye, Lenin!», sobre una vieja socialista que ha estado en coma justo cuando cayó el Muro. Este es también (junto a «En algún lugar de Africa») uno de los éxitos comerciales del actual cine alemán, al que la revista francesa «Cahiers du cinéma» consideraba definitivamente muerto.

Los principales títulos del festival son la nueva comedia de Doris Dörrie, «Desnudos», las aventuras de época «Sass-maestros del robo» y «Tan lejos como los pies me lleven» (un prisionero de guerra escapa de Siberia), ambas basadas en hechos reales, la comedia de cuarentones «A mitad de camino», y el documental «Bellaria», sobre el divertido y nostálgico publico de un cine vienes dedicado al cine de la época nazi.

También, el drama «Fuhrer ex», sobre dos jóvenes que soportaron de distinto modo las cárceles de Alemania Oriental, y la comedia dramática «Solino», sobre la unión familiar de los inmigrantes italianos.

«La película gusta especialmente en los países mediterráneos. Pero en Turquía me dicen que podrían matar a uno de los actores, por el modo en que su personaje trata a la madre», cuenta otro actor, Barnaby Metschurat, que ha venido a la Argentina admirado por «Historias mínimas» y «El hijo de la novia». También presente, Winfried Bonegel, director de «Fuhrer ex», habla de la familia: «Durante tantos años de dictadura, la gente de Alemania Oriental se apoyó en las relaciones familiares, en los lazos sentimentales, antes que en el desarrollo profesional. Todavía hoy se nota esa diferencia con los alemanes occidentales».

Esos mismos lazos, parecen ser también los primordiales en las películas de los cubanos Fernando Pérez y Daniel Díaz Torres, junto a la marcada pintura de absurdos, excesos, rebusques, y esperanzas cotidianas de la gente de la isla, muchas veces en tono risueño. A destacar, en este caso, «Alicia en el pueblo de las maravillas» (la que más problemas de censura tuvo), «Otra mujer», y «Quiéreme y veras», de Díaz Torres, y «Madagascar», «Suite Habana» y «Hello, Hemingway», de Fernando Pérez.

La muestra se completa con clásicos cubanos de otros tiempos, incluyendo copia nueva de «Memorias del subdesarrollo», cortos y videos, entre ellos el comentado «Video de fami lia», de Humberto Padrón (están grabando unos saludos al hijo que vive en Miami, cuando la hermana revela que el muchacho es homosexual...). Los cubanos producen apenas un puñado, pero la abundancia tampoco es sinónimo de salud: «de 120 películas que Alemania produjo el 2002, solo 40 se estrenaron en salas (la mitad, con lanzamiento reducido), otras fueron a la TV o el video, y muchas directamente murieron en algún cajón», se sincera el representante Gustav Wilhelmi. «Pero en Estados Unidos pasa lo mismo: hicieron 600, y sólo estrenaron 250».

Y agrega algo que pareciera ocurrir sólo en Argentina: «Allá también, alguien que no pagó las deudas de una película puede conseguir un nuevo crédito oficial para hacer otra. Siempre es cuestión de conexiones. Pero ahora la TV co-produce menos, y hay demasiada gente peleando por los subsidios». Así que solo sobrevivirán las que gusten al publico.

P.S.

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